Archive for the ‘Agentes de Cambio’ category

Quita lo Primero, para Establecer lo Último

24 junio, 2012

Hebreos 10.8,9

En la vida hay cosas que no pueden hacerse bien si no terminamos otras antes. Cuando lo que se ha hecho muestra su error e irrelevancia, su falta de sentido y de resultados positivos, es tiempo de dejarlo, abandonarlo para siempre. Lo nuevo requiere, siempre, del término de lo viejo.

Nuestro pasaje se refiere al fin de la era de los sacrificios de animales, en los que la sangre derramada no era suficiente para lograr la santificación de los hombres. No se trataba del modo en que se realizaban tales sacrificios, ni de quienes participaban de ellos, ni del número de los mismos. Simplemente, la sangre de los animales no tenía ningún poder para transformar la vida de los creyentes judíos. Cuando Jesús viene, él es el camino al Padre. Es el único que puede cumplir con la voluntad divina, por lo que «quita lo primero (los sacrificios de animales), para establecer esto último (la ofrenda del cuerpo de Cristo)». La obra redentora de Cristo no puede convivir, ni surtir efecto, mientras la persona busca obtener la salvación por medio de sus obras. Un modelo excluye e inutiliza al otro. 1 Corintios 10.21

En este modelo del quehacer divino es que encontramos un principio para nuestra vida. Recordemos que los principios son verdades transcendentes a cualquier tiempo o situación, sin importar que las personas estén de acuerdo o no con ellos. No puedes vivir la vida nueva, abundante, mientras sigas manteniendo lazos, compromisos con tu antiguo modelo de vida.

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La Vida es Más

3 junio, 2012

Lucas 12.22-32

Jesús hace una declaración contundente que abre las puertas a una mejor comprensión de lo que la vida es. En efecto, él asegura que la vida es más que la comida. La comprensión de tal expresión requiere que prestemos atención a la equiparación que Jesús hace de los seres humanos, los animales y aún las plantas, los lirios del campo. Unos y otros tienen las mismas necesidades básicas: comida y vestido. Y, tal es la propuesta de Jesús, de manera equiparable, a unos y otros, Dios les provee lo que necesitan.

Pero, hay también un toque de ironía en las palabras de Jesús. Destaca la inutilidad del afán de quienes lo escuchan, en la tarea de hacerse de comida y vestido, destacando que a los cuervos, que ni siembran, ni siegan; ni tienen despensa, ni granero, Dios los alimenta. En tanto que los lirios, que ni trabajan, ni hilan, visten más lujosamente que Salomón con toda su gloria. La ironía radica en el hecho de que Jesús parece burlarse de quienes se consideran autosuficientes y superiores al resto de la Creación, los hombres. Los cuáles, según el dicho de Jesús, por mucho que se esfuercen, están en desventaja ante los cuervos y los lirios. Con sus palabras, Jesús pareciera echar abajo el concepto de que el hombre es el rey de la Creación, diferente y superior al resto de los seres vivos.

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Reino de Dios y Fruto del Creyente

27 mayo, 2012

… siguiendo la verdad en amor, crezcamos en todo en aquel que es la cabeza, esto es, Cristo. Efesios 4.15

Reino de Dios y fruto, son dos conceptos que van de la mano en el pensamiento bíblico. Quienes están en el Reino y bajo la influencia del mismo son llamados a fructificar. Es decir, a reproducir en su oikos, su área de influencia, lo que está en ellos. El orden de Dios, la compasión de Cristo, el poder del Espíritu Santo. Basta con mirar a nuestro alrededor para comprender la importancia que tiene el que el Reino de Dios se establezca en nuestro oikos y produzca el fruto deseado. Razón para ello son, tanto las necesidades de las personas, causa y efecto del pecado individual y social, así como la disposición de muchas personas a buscar respuesta más allá de lo que conocen y controlan en sus vidas. El surgimiento de tantas espiritualidades es prueba evidente tanto de lo primero como de lo segundo.

Respecto del papel que nos toca jugar como iglesia y como individuos en esta coyuntura, conviene hacer un par de consideraciones:

Todo cristiano conoce el propósito de Dios para su vida. Nuestro Señor Jesucristo no juega ni a las escondidas, ni al “juego del ahorcado”. Él ha sido claro en su propósito y en sus medios. El mandato toral a sus seguidores consiste en que vayan y hagan discípulos. Nos dice el qué y nos dice el cómo: “enseñándoles a obedecer todo lo que les he mandado a ustedes”.

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