Archive for the ‘Confianza en Dios’ category

Sí, hay que salir de la cueva

16 septiembre, 2018

Santiago 5:17,18; 1 Reyes 19

Como sabemos, Elías es uno de los personajes más conocidos y destacados en la Biblia. Ocupa un lugar en el pasado de Israel, en el presente y también lo ocupa al final de los tiempos. Ciertamente era un hombre excepcional: hizo milagros, resucitó muertos, provocó sequías y lluvias, etc. Pero, la Biblia también señala que: Elías era un hombre sujeto a pasiones semejantes a las nuestras.

Contra lo que pareciera ser lo lógico, la fe y las pasiones humanas no se excluyen. Se puede ser un hombre de fe y, al mismo tiempo, padecer afectos y sentimientos muy humanos.  ¿Cómo es posible ello? ¿Cómo se puede ejercer el poder de la fe, al mismo tiempo que se lucha contra los afectos y pasiones que atormentan?

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Dios protege y salva

5 agosto, 2018

Salmos 34.1-10

Alguien ha dicho que la generación actual es una generación movida por el miedo. Los individuos tienen miedo de sí mismos y miedo a las demás personas. Cada día ofrece nuevos y mayores motivos para vivir con miedo. Por ello, muchos son los que se lanzan en la búsqueda de nuevas técnicas para huir de sus temores. Pero, casi siempre, yerran, y es que solamente tratan con los síntomas, con las consecuencias y no con lo que, dentro suyo, provoca tales y tantos temores. Su acercamiento a lo que les asusta es, generalmente, superficial, abarca solo algunos aspectos de su vida y no resuelve las profundas necesidades del corazón. No toman en cuenta que solamente la Palabra de Dios habla directamente a las necesidades del corazón.

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Dios, nuestra tienda de campaña

31 diciembre, 2017

Salmos 90

Presentación Hablemos del SufrimientoCuando nos acercamos al Salmo 90, nos encontramos con una sentida declaratoria de fe. Sí, Moisés habla tanto de lo que conoce de Dios como de la confianza que tiene en él. La primera declaración de Moisés es hermosa y plena. Resume en tan pocas palabras la admiración de quien, al recordar el todo de su vida, no puede hacer menos sino reconocer la constante presencia de Dios en ella.

Llama la atención de que sea Moisés, precisamente, quien use la expresión “de generación a generación”. Digo esto porque, generación, es la sucesión de descendientes en línea recta. En tal sentido, Moisés resulta una excepción. En efecto, su historia nos dice que sus padres renunciaron a él con tal de preservar su vida. Es decir, en Moisés se rompió la sucesión de descendientes en línea recta, pues habiendo nacido de una pareja hebrea se le reconoció como hijo de la hija de Faraón. Interesante resulta que quien no pudo formar parte de una sucesión familiar, pudiera reconocer que Dios es refugio de generación en generación.

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Solos y calmados

12 noviembre, 2017

Lamentaciones 3.28-33

Personal, familiar y socialmente estamos enfrentando circunstancias que nos conmueven. Cosas que sacuden nuestro ánimo de manera violenta y brusca. Es tal el impacto de tales experiencias que nos vemos animados a pensar que nunca había habido tanto sufrimiento en el mundo. Pero, dado que son muchas las evidencias de que esto no es así quizá el impacto de lo que vivimos responda más a nuestra cosmovisión que a los hechos que enfrentamos.

Una de las características de las generaciones posteriores a las grandes guerras mundiales es la convicción de que la razón de la vida es la felicidad. Nacemos para ser felices, se nos asegura. Si tal las cosas, luego los conflictos y las tragedias que se enfrentan no tienen razón de ser. Son totalmente ajenas al ser humano y, por lo tanto, deben ser considerados, cuando menos, injustos e impropios.

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Tu palabra en mi interior

22 octubre, 2017

Jeremías 20.1-11

“Pero ¿su llamamiento permanece?, me preguntó una mujer en el doloroso proceso que siguió al descubrimiento de la infidelidad de su marido, co-pastor de una creciente congregación metropolitana. “Y el tuyo también”, fue mi respuesta. Y, es que -me pareció-, la mujer sólo advertía la crisis del llamamiento en su marido porque identificaba el mismo como el área de ministerio, la tarea específica que su marido había recibido para ministrar dentro del cuerpo de Cristo.

Pero, como hemos dicho, el llamamiento, la vocación cristiana, es el llamado que cada creyente recibe para vivir el todo de su vida honrando en todo a Dios. Tanto en sus aciertos como en sus errores, en la alegría como en la decepción, el creyente es llamado a vivir de tal manera que su vida dé testimonio de la realidad de Cristo en él y contribuya, de esa manera, a que el Señor sea glorificado. Es de esta manera en que los creyentes somos testigos de Cristo. Hechos 1.8 Como tales hacemos evidente su realidad, hemos dicho, pero también el poder regenerador de su presencia en el día a día de los hombres. 1 Juan 3.8; Juan 10.10

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Servir consolando

24 septiembre, 2017

Cuando la vida nos enfrenta a situaciones como las que México (y muchos otros países), está viviendo, la fe se convierte en un constante cuestionamiento. Queremos saber, queremos entender, queremos poder. Pero, tenemos que quedarnos a la espera y enfrentar el reto al que lo incomprensible nos enfrenta.

En tiempos así vuelvo a esta reflexión una y otra vez. Me ayuda a recordar que el Dios incomprensible sigue actuando en favor nuestro. Que sin importar lo que perdamos -o lo que él nos quite-, siempre seguimos siendo y teniendo más. Y que las etapas incomprensibles nos dan la oportunidad de compartir el consuelo que, también de manera incomprensible, siempre recibimos. Bendiciones y ánimo.

2 Corintios 1.1-7

El carácter y el propósito de Dios nos son revelados en este pasaje. Pablo lo llama: “Padre de misericordias y Dios de toda consolación”. De tan sencilla forma, el Apóstol destaca las características únicas del Señor que explican el cómo, el cuándo y el para qué de su actuar a favor nuestro: Dios es misericordioso (es decir, se deja afectar por aquello que nos duele), y Dios actúa en consecuencia consolándonos (en todo y todo el tiempo).

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Para empezar, primero hay que quitar

30 julio, 2017

Hebreos 10.8 y 9

En la vida hay cosas que no pueden hacerse bien si no terminamos otras antes. Cuando lo que se ha hecho muestra su error e irrelevancia, su falta de sentido y de resultados positivos, es tiempo de dejarlo, abandonarlo para siempre. Lo nuevo requiere del término de lo viejo.

Nuestro pasaje se refiere al fin de la era de los sacrificios de animales, en los que la sangre derramada no era suficiente para lograr la santificación de los hombres. No se trataba del modo en que se realizaban tales sacrificios, ni de quienes participaban de ellos, ni del número de los mismos. Simplemente, la sangre de los animales no tenía ningún poder para transformar la vida de los creyentes judíos. Cuando Jesús viene, él es el camino al Padre. Es el único que puede cumplir con la voluntad divina, por lo que «quita lo primero (los sacrificios de animales), para establecer esto último (la ofrenda del cuerpo de Cristo)».

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