Posted tagged ‘Identidad’

Las armas que usamos

15 abril, 2018

2 Corintios 10.1-5 TLA

Nuestro pasaje resulta atípico, no es un tratado teológico sino meramente un relato testimonial. Se refiere a la experiencia cotidiana de Pablo y de las dificultades propias de su relación con algunos de sus hermanos en la fe. Sin embargo, es un pasaje muy valioso porque es un ejemplo de cómo es que las relaciones humanas son el campo de batalla por excelencia en la guerra espiritual que los cristianos vivimos en el día a día.

Cuando hablamos de la existencia del mundo espiritual y de la influencia que el mismo tiene en las personas, generalmente consideramos que tales cosas son extraordinarias. De inmediato pensamos en personas poseídas, en apariciones, etc. Pero, nuestro pasaje devela que la influencia de lo espiritual es una cuestión real y presente en nuestro día a día y que tiene que ver, sobre todo, con nuestro espíritu, con nuestra mente, con nuestra manera de pensar.

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Por envidia o por celos

19 febrero, 2017

Santiago 3.13-16 TLAD

Empecemos diciendo que los celos no tienen que ver, necesariamente, con el amor. Mucho menos, cuando se trata de los celos obsesivos, de la celotipia. Desde la perspectiva neo testamentaria, los celos son una excitación de la mente, fervor en favor de alguien o algo, o una envidiosa y contenciosa rivalidad que busca castigar a alguien. Desde luego, el fervor que favorece a alguien lleva a desear a la persona y a experimentar dolor cuando esta se distancia afectivamente o, de plano, traiciona a quien le ha entregado su amor. Tal el caso de Dios, que entre sus atributos tiene el de ser celoso con los que ama. Éxodo 20.5, esto implica que dado que nos ama él no está dispuesto a compartirnos con nadie más.

Desafortunadamente, los celos que nos agobian, insisto, poco tienen que ver con el amor. Antes que ver con el ser amado (pareja, hijos, hermanos, amigos, etc.), tiene que ver con las inseguridades y prejuicios de quien cela a otros. Los celos obsesivos poco tienen que ver con la actitud o conducta del otro, son resultado de los temores, la experiencia de vida y la necesidad de explicarse a uno mismo en función de los demás. Los relatos bíblicos que tratan de los celos como factor de relación entre las personas: Caín y Abel, Jacob y Esaú, Lea y Raquel, etc., así lo confirman.  En la historia bíblica, como en la historia de muchos, quienes resultan animados por los celos son personas que llevan a sus relaciones actuales las amarguras, las heridas y los temores resultado de experiencias vitales desafortunadas.

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Permaneció allí toda la temporada de la cosecha

14 mayo, 2016

Después Rizpa, la hija de Aja y madre de dos de los hombres, extendió una tela áspera sobra una roca y permaneció allí toda la temporada de la cosecha. Ella evitó que las aves carroñeras despedazaran los cuerpos durante el día e impidió que los animales salvajes se los comieran durante la noche. 1 Samuel 21.10

gloriosaAnte los noventa años de mi madre, debo empezar dando gracias. Gracias a Dios por haberla creado. Gracias a la vida porque en sus caminos cruzados permitió que nos encontráramos en las profundidades de su ser mujer, co constructora de vida en colaboración con Dios. Y, desde luego, gracias a ella por haberme incorporado en la mejor familia que he podido conocer; la que formaron ella y mi padre y en la cual nos reunieron a Gloria, Manuel, Miriam y a mí. Mejor espacio para ser y hacer la vida no podríamos haber encontrado por nosotros mismos.

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Te Elegí antes de que Nacieras

3 agosto, 2014

Jeremías 1.1-10; 18,19

Conocí a una muchacha que descubrió que su madre trató de abortarla. Como muchas otras personas en tales circunstancias iba por la vida sintiéndose miserable, poca cosa. Asumió el rechazo inicial de su madre como la constante en su relación con los demás. No sólo se consideraba rechazada por unos y otros, sino que se rechazaba a sí misma.

Cuán diferente posición existencial respecto de aquellos que se saben fruto de la intención amorosa de sus padres. Estos van por la vida sintiéndose seguros y valiosos. Confiados. Se saben elegidos. Es decir, elegidos por Dios desde la eternidad para lograr la gloria. Como Jeremías, a quien Dios le hace saber que lo escogió antes de que naciera para encomendarle una tarea especial, para enviarlo con un propósito, dándole el poder necesario para cumplirlo y para estar con él para cuidarlo.

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Diez Veces Más Capaces

18 agosto, 2013

Daniel 1 NTV

Hoy que consagramos a nuestros estudiantes y maestros a la gracia del Señor durante el nuevo ciclo escolar, conviene que recordemos a otros jóvenes estudiantes que impactaron con sus vidas a los suyos y a quienes no sólo no conocían, sino que los consideraban como enemigos suyos.

En la etapa estudiantil las personas toman decisiones que afectarán el resto y el todo de sus vidas. Sin tener los recursos que pudieran garantizar lo acertado de sus decisiones, tienen que elegir a sus compañeros en el camino de la vida, así como aquello a lo que habrán de dedicar el resto de sus días. Dado que, en no pocos casos, los modelos familiares no siempre resultan los más adecuados, dados los conflictos, las incongruencias y las carencias familiares, conviene que los estudiantes cuenten con modelos de vida que les ayuden a aspirar a ser diferentes y a enfrentar los retos que la vida les presenta.

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El Espíritu nos Asegura que Somos Hijos de Dios

14 abril, 2013

Romanos 8.14-17

 Jesús prometió que el Espíritu Santo nos guiará a toda verdad. Tal nuestra convicción, tal nuestra confianza. En virtud de ello conviene considerar que la comprensión del qué, del cómo, de cuándo y del adónde, requiere, primero, de la convicción del quién. Cuestión toral, básica de la vida es saber quiénes somos. La conciencia de nuestra identidad, la capacidad para saber quiénes somos, a diferencia de quién hemos aprendido a ser, resulta una cuestión determinante en la comprensión del sentido, el propósito, de nuestra vida y la pertinencia de las relaciones que establecemos y la tareas que realizamos.

Sin embargo, sucede que las dinámicas relacionales en las que participamos desde antes de nuestro nacimiento contribuyen al desarrollo de una conciencia de identidad deformada. Bajo la influencia del pecado, las personas dejan de ser quienes en realidad son y se convierten en caricaturas de sí mismas. Son influenciadas negativamente por quienes tampoco tienen una conciencia sana acerca de su identidad. Se creen así ambientes enfermos, disfuncionales, pecaminosos. En estos, las personas se ven presionadas a ser lo que los demás han determinado y esperan que sean, aún cuando ello vaya en contra de la dignidad propia y contribuya a una espiral perversa en la que cada vez más se aleja uno de su verdadera identidad y vive confundido y desgastándose tratando de ser lo que no es.

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He Visto al Señor

31 marzo, 2013


Juan 20.1-19

Si algo se hace notorio en la Semana de la Pasión, es la madurez de Cristo. Hay quién ha dicho que la madurez consiste en hacer lo que conviene hacer, independientemente de si nos resulta fácil o agradable hacerlo. El testimonio de Jesús se convierte en un imperioso llamado para que maduremos. El recordatorio de su vida y de la congruencia. Una y otra vez hablamos sobre la imperiosa necesidad que tenemos de madurar, de crecer en Cristo. Estoy seguro que algunos esta semana, al reflexionar en la obra de Cristo, se propusieron madurar y quizá hasta elaboraron una lista sobre las cosas que debían hacer y las que no. En algunas han avanzado y en otras no. Pero, ¿estamos madurando?

La palabra madurez viene del griego teleios que significa habiendo alcanzado su fin, acabado, completo. Esta es la misma palabra para perfecto, así que madurar es hacerse perfecto y madurez es perfeccionar. ¿Quién puede hacerse perfecto a sí mismo? Nadie. Por lo tanto debemos preguntarnos qué es lo que nos permite madurar. Qué es, precisamente, lo que debemos hacer para estar en condiciones de ser perfectos. La respuesta es terriblemente sencilla, la madurez la alcanzamos cuando estamos henchidos de Cristo (Ef 4.13 LBAD). Esta expresión se traduce como “crecer en todo hacia Cristo”, en DHH y, hasta que todos lleguemos a… la medida de la estatura de la plenitud de Cristo, RVA. En Efesios, Pablo se refiere a Cristo como el varón perfecto. Los creyentes, sus discípulos, debemos vivir en unión vital con él, enraizados en él, y nutrirnos de él. Manteniendo un ritmo de crecimiento en el Señor, y fortaleciéndonos y vigorizándonos en la verdad.

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