Posted tagged ‘Trascendencia’

Personas Ordinarias que Hacen Cosas Extraordinarias, la Clave

17 agosto, 2014

Hebreos 11.1-10

Nuestro pasaje habla de personas ordinarias que hicieron cosas extraordinarias. Lo que les capacitó para realizar lo irrealizable, no fueron sus recursos o conocimientos. Fue su carácter. Todas ellas fueron personas que tenían fe.

Lo hicieron por la fe. ¿Qué es la fe? Me gusta la siguiente definición: «Por la fe vivimos convencidos de que existen los bienes que esperamos, y estamos ciertos de las realidades que no vemos». La fe es una forma de vida, convencida y segura de lo real que son las cosas que no vemos.

Miguel Pajares

Padre Miguel Pajares

Todos tenemos fe. La fe es la fuerza que nos mueve, que nos hace ser y hacer. Planes, metas, objetivos. Mayores o menores. Todos son indicadores de nuestra fe. Sin embargo, esta fe es limitada pues descansa en lo que sabemos, en lo que tenemos y en nuestra propia capacidad para hacer, producir y conseguir.

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De Lodo y Espíritu

6 julio, 2014

A Manera de Introducción

Génesis 2.4bss. El segundo relato de la Creación, que en realidad es el primero, resulta el sustento de esa visión privilegiada del hombre, del varón. Sin entrar en detalles, los que destacan en la lectura del pasaje, digamos aquí que el hombre es creado antes que todas las cosas, recibe la autoridad implícita para nombrar a los seres creados -incluyendo a la mujer-, y por tanto, poseerlos; al tiempo que se convierte en la razón de la existencia de otros seres: “porque no es bueno que esté solo”. En una impertinente síntesis diríamos que el hombre aparece como el ombligo del mundo.

Más allá de la impertinencia, debemos aceptar que el hombre goza de un lugar privilegiado respecto del resto de la Creación. Privilegio que sigue vigente, como sigue siendo actual la responsabilidad derivada del mismo. No debemos olvidar el principio bíblico que establece que cada cual debe dar cuentas de acuerdo a lo que ha recibido. Así, si el hombre ha recibido, recibe, más que la mujer y que el resto de la Creación, el hombre es responsable de más.

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Ante el Impacto de la Muerte, Nos Ocupamos de la Vida

22 septiembre, 2013

Entonces oí una voz del cielo, que me decía: “Escribe esto: ‘Dichosos de aquí en adelante los que mueren unidos al Señor. ““Sí–dice el Espíritu–, ellos descansarán de sus trabajos, pues sus obras los acompañan.” Apocalipsis 14.13

CFernando y Ceciliauando, el lunes pasado, Manuel me llamó para informarme sobre el estado de Fernando al llegar al Instituto Nacional de Cardiología, sólo dijo tres palabras: Está muerto, Papá. Más que sus palabras, la emoción que su voz reflejaba fue lo que hizo evidente el impacto de la muerte. Preguntas, dudas, compasión, reclamos, etc., son emociones que acompañan la siempre inesperada llegada de la muerte y por ello la hacen tan impactante.

Sin embargo, ante el impacto de la muerte, conviene que nos ocupemos de la vida. De entrada, porque verdad de Perogrullo resulta el hecho de que lo que define a la persona no es su muerte, sino el cómo de su vida. Cómo fue la persona, cómo se relacionó con los suyos y con los otros, cuál su aporte a lo largo de la vida es lo que la define y, por lo tanto, lo que determina el modo en que trasciende más allá del momento y del cómo de su vida. Siempre me ha gusta el sentido de la palabra trascender, exhalar olor tan vivo y subido, que penetra y se extiende a gran distancia. Y, sí, lo que nos queda de quienes han muerto no es el olor de su muerte, sino el aroma de su vida. Es su vida la que nos marca, la que nos condiciona, la que determina el modo en que seguirán estando presentes aun cuando padezcamos su ausencia física.

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Separados de Mí, Nada

14 julio, 2013

En memoria de Carmen Martínez Contreras

Juan 15.1-11

Ante la realidad impactante de la muerte nada mejor podemos hacer que ocuparnos de la vida. Desde luego, se trata de hacer memoria de la vida de quienes nos han dejado, como es el caso de Carmen. Pero, mejor aún, se trata de hacer consciencia del sentido y la razón de la vida misma.

Carmen vivió con el santo de espaldas. Su vida fue una sucesión de pérdidas, de sus seres amados, de su salud, de su estabilidad económica, etc. Desde luego, ello implica que su carácter se haya perfilado de tal forma que, de muchas maneras, se encontró sola y aislada. Le resultaba difícil compartir la vida y a quienes estaban a su lado no siempre les resultaba fácil comprenderla. No obstante, en Carmen encontramos elementos que nos ayudan a la mejor comprensión del cómo y el para qué de la vida.

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Pertenencia, Trascendencia, Complementariedad

26 agosto, 2012

Una de las cuestiones torales que evidencia el libro de los Hechos de los Apóstoles es la conjunción existente entre el quehacer del Espíritu Santo y el quehacer de la Iglesia. En efecto, en la vida de la iglesia primitiva encontramos una coordinación fundamental, de recursos y participación, en la que el quehacer de uno no limita ni sustituye al quehacer del otro. Por el contrario, es el quehacer del uno lo que perfecciona y empodera el poder del otro, logrando así una sinergia que explica el poder transformador de las personas que quedan expuestas al quehacer del Espíritu Santo y de la Iglesia.

De la lectura de los Hechos de los Apóstoles podemos concluir que son, cuando menos, tres las condiciones fundamentales[1] que distinguen el quehacer dinámico de la iglesia primitiva. Estas son: su sentido de pertenencia, su sentido de trascendencia y su sentido de complementariedad. Utilizamos la expresión sentido de, en cuanto a la capacidad que la iglesia primitiva desarrolló, inspirada y animada por el Espíritu Santo, para entender y discernir su momento y tarea. Este entendimiento resulta de una profunda comunión con el Señor de la Iglesia, Jesucristo, y un profundo compromiso con el destinatario de la obra redentora, la humanidad toda.

Ahora bien, al aproximarnos a las características antes mencionadas, conviene que lo hagamos tanto como el planteamiento de una propuesta a seguir, como elementos de evaluación a nuestro ser y quehacer como iglesia. Es decir, al establecer nuestro propósito de adoptar y adaptar el modelo de la iglesia primitiva a nuestra condición de iglesia, necesitamos preguntarnos dónde estamos, qué es lo que nos motiva y lo que hacemos como iglesia. Ello propicia el arrepentimiento y la conversión a los que somos llamados en el proceso de crecer y servir como una comunidad de creyentes que se asumen agentes de transformación en los cuales el reino de Dios se hace presente. Veamos,

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La Vida es Más

3 junio, 2012

Lucas 12.22-32

Jesús hace una declaración contundente que abre las puertas a una mejor comprensión de lo que la vida es. En efecto, él asegura que la vida es más que la comida. La comprensión de tal expresión requiere que prestemos atención a la equiparación que Jesús hace de los seres humanos, los animales y aún las plantas, los lirios del campo. Unos y otros tienen las mismas necesidades básicas: comida y vestido. Y, tal es la propuesta de Jesús, de manera equiparable, a unos y otros, Dios les provee lo que necesitan.

Pero, hay también un toque de ironía en las palabras de Jesús. Destaca la inutilidad del afán de quienes lo escuchan, en la tarea de hacerse de comida y vestido, destacando que a los cuervos, que ni siembran, ni siegan; ni tienen despensa, ni granero, Dios los alimenta. En tanto que los lirios, que ni trabajan, ni hilan, visten más lujosamente que Salomón con toda su gloria. La ironía radica en el hecho de que Jesús parece burlarse de quienes se consideran autosuficientes y superiores al resto de la Creación, los hombres. Los cuáles, según el dicho de Jesús, por mucho que se esfuercen, están en desventaja ante los cuervos y los lirios. Con sus palabras, Jesús pareciera echar abajo el concepto de que el hombre es el rey de la Creación, diferente y superior al resto de los seres vivos.

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Dones de Servicio, Dones Trascendentes

16 octubre, 2011

Romanos 12

Hacer milagros o barrer la casa del pobre. ¿Qué será más trascendente, cuál será mayor testimonio del poder y el amor de Dios? Esta parece ser la disyuntiva a la que a lo largo de la historia de la Iglesia se han enfrentado no pocos cristianos.

El Apóstol Pablo, al escribir a los romanos, parece dejar clara su posición. De los ocho dones que enlista en nuestro pasaje, seis pueden ser considerados como dones de servicio. Y, al mismo tiempo, como dones trascendentes tanto en la edificación del cuerpo de Cristo, como en el testimonio eficaz a los no creyentes.

Servir a otros, animar a otros, dar, presidir y ayudar a los necesitados son, todos, una sola diaconía. Según Emilio Castro, ex Presidente del Consejo Mundial de Iglesias, la palabra diácono significa, literalmente, al través del polvo. Era el término utilizado para referirse al esclavo encargado de conducir a las caravanas al través de las tormentas de arena del desierto. Obviamente, el diácono servía a los suyos aún a costa de su propia vida.

A costa de su propia vida, esta sería la principal ofrenda de quienes reciben alguno de los dones de servicio. Sirven a costa de sí mismos. Como Juan el Bautista, son como antorchas que, mientras más ilumina, más se consumen, más se agotan. Cabe entonces un dejo de comprensión para quienes, habiendo recibido tales dones, los encuentran menos atractivos e importantes que aquellos que, por su dramatismo e impacto, parecen hacer crecer en fama e influencia a los creyentes que los ejecutan.

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