Archive for the ‘Trascendencia’ category

La razón, el sentido, de la vida

15 enero, 2017

Mateo 16.21-27

La vida es un don. Primero, porque es un privilegio extraordinario el tener vida, existir. También lo es porque, para los seres humanos, la vida es mucho más que energía, fuerza, aliento. A esto, que los hombres comparten con los animales y las plantas, las personas agregan el privilegio de haber sido creados a imagen y semejanza de Dios. Así que la vida da a mujeres y hombres la oportunidad de vivir en comunión con el Señor.

Vale la pena caer en el lugar común y asegurar que la vida es bella. Dios, a quien puede considerarse “hombre céntrico”, ha creado todas las cosas en función del hombre. La belleza de la Creación no solo refleja el carácter de Dios, sino que tiene como objetivo el enriquecer a los seres humanos, animar en ellos el gusto por, y el cultivo de, lo bueno y lo bello. Además, lo que Dios ha creado acompaña al hombre, brindándole la oportunidad de ser, él mismo, co creador con el Señor de la Creación. Este, quizá, sea uno de los dones aparejados al de la vida que más valioso resulta: las personas tienen la capacidad de producir, de re-crear, a partir de lo que Dios ha hecho y así, valga la pretensión, contribuir al enriquecimiento de lo que Dios ha creado.

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Levanten sus ojos y observen

15 noviembre, 2015

Juan 4.31-38 PDT

Es importante destacar el paralelismo que Jesús establece cuando equipara el hacer lo que Dios quiere con el alimento que él mismo necesita. El enfoque positivo de Jesús en el sentido de que seguir y obedecer a Dios alimenta, es decir sustenta y fortalece, deja de lado la idea de que quien hace la voluntad de Dios, pierde. O que el negarse a uno mismo significa pérdida y no ganancia. En este sentido Jesús abona al principio de que aquel que no se aferre a su vida en este mundo, la salvará. Juan 12.25 PDT Para Jesús, como para nosotros, hacer lo que Dios quiere que hagamos se traduce en bendición que sustenta el todo de nuestra vida.

Entender lo anterior nos permite comprender mejor la exhortación de Jesús a que reaprendamos a considerar los tiempos de nuestra vida. Eso de esperar cuatro meses más para la cosecha es una actitud aprendida respecto de la cosecha y de muchas otras cosas vitales. Desde luego, tiene su razón de ser desde cierta perspectiva. Pero, de hecho Jesús nos invita a cambiar nuestras perspectivas. Es decir, a ver las cuestiones importantes de la vida desde otro punto de referencia, el de nuestra fe. No sólo entendiendo esta por lo que nuestra confianza en Dios significa, sino por la convicción resultante de lo que él hace, de lo que nos está diciendo al través de sus obras en nuestro aquí y ahora.

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Como a nosotros mismos

21 diciembre, 2014

Marcos 12

Amor es una palabra conflictiva. Es, quizá, la palabra más devaluada. Una que se usa mucho y que significa cada vez menos. Pero, una, también, que expresa la mayor necesidad humana. Que contiene en sí misma la causa primera de la vida plena o de la frustración de las personas. Es, desde luego, una palabra que despierta las más profundas emociones: gozo en quienes se saben o sienten amados y capaces de amar; indiferencia que duele en quienes ni se saben ni se siente amados ni capaces de amar.

Para los cristianos, el amor es una palabra clave. De hecho es más que una palabra, es un concepto: Es la idea que concibe o forma el entendimiento de las razones y propósitos de nuestra fe. Para empezar, nuestra redención es fruto del amor divino. Así lo destaca Juan, el evangelista, cuando nos asegura que… Dios amó tanto al mundo que dio a su único Hijo, para que todo el que crea en él no se pierda, sino que tenga vida eterna. Juan 3.16 Además, el amor al prójimo es la mejor, y quizá la única verdadera y válida expresión de nuestro amor a Dios, pues de acuerdo con Juan el teólogo: Quien dice: «Yo amo a Dios», pero al mismo tiempo odia a su hermano, es un mentiroso. ¿Cómo puede amar a Dios, a quien no ve, si no es capaz de amar al hermano, a quien ve? 1Juan 4.20 Finalmente, porque ni la santidad, ni la doctrina, ni el sacrificio, sino el amor es el elemento que nos identifica como verdaderos discípulos de Cristo. Así lo dijo el Señor: El amor que tengan unos por otros será la prueba ante el mundo de que son mis discípulos. Juan 15.35

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Te Elegí antes de que Nacieras

3 agosto, 2014

Jeremías 1.1-10; 18,19

Conocí a una muchacha que descubrió que su madre trató de abortarla. Como muchas otras personas en tales circunstancias iba por la vida sintiéndose miserable, poca cosa. Asumió el rechazo inicial de su madre como la constante en su relación con los demás. No sólo se consideraba rechazada por unos y otros, sino que se rechazaba a sí misma.

Cuán diferente posición existencial respecto de aquellos que se saben fruto de la intención amorosa de sus padres. Estos van por la vida sintiéndose seguros y valiosos. Confiados. Se saben elegidos. Es decir, elegidos por Dios desde la eternidad para lograr la gloria. Como Jeremías, a quien Dios le hace saber que lo escogió antes de que naciera para encomendarle una tarea especial, para enviarlo con un propósito, dándole el poder necesario para cumplirlo y para estar con él para cuidarlo.

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Separados de Mí, Nada

14 julio, 2013

En memoria de Carmen Martínez Contreras

Juan 15.1-11

Ante la realidad impactante de la muerte nada mejor podemos hacer que ocuparnos de la vida. Desde luego, se trata de hacer memoria de la vida de quienes nos han dejado, como es el caso de Carmen. Pero, mejor aún, se trata de hacer consciencia del sentido y la razón de la vida misma.

Carmen vivió con el santo de espaldas. Su vida fue una sucesión de pérdidas, de sus seres amados, de su salud, de su estabilidad económica, etc. Desde luego, ello implica que su carácter se haya perfilado de tal forma que, de muchas maneras, se encontró sola y aislada. Le resultaba difícil compartir la vida y a quienes estaban a su lado no siempre les resultaba fácil comprenderla. No obstante, en Carmen encontramos elementos que nos ayudan a la mejor comprensión del cómo y el para qué de la vida.

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Dios, ¿Por qué no Me Dejas en Paz?

26 mayo, 2013

Job 7.11-21

Con mucha frecuencia Dios nos resulta incomprensible. Simplemente, no se ajusta a nuestras expectativas o a lo que presumimos saber de él y de la manera en la que debe actuar. La incomprensión respecto de Dios se traduce, general y fácilmente, en un sentido de decepción respecto de Dios. En no pocas veces nos sentimos defraudados y surge desde lo más profundo de nuestro corazón un ánimo de reclamo y hasta de venganza en contra de aquel en el que hemos confiado y no ha honrado, asumimos, nuestra confianza.

Desde Adán, son muchos los hombres y muchas las mujeres que han llegado al extremo de reclamar a Dios por aquello de Dios que les resulta incomprensible. Otros, animados por su confusión y decepción han decidido castigar a Dios: disponen no creer más en él, se proponen no pronunciar, siquiera, la palabra Dios, reprimen la voz de su corazón cuando este les dice de parte del Señor: Ven y conversa conmigo. Son como Jeremías, quien se propuso no volver hablar de Dios atribulado por lo que el Señor había hecho de su vida. ¿Quién puede criticar a unos y a otros? ¿Quién puede arrojar sobre ellos la primera piedra, cuando muy en lo profundo de nuestro corazón hemos sentido y pensado lo mismo?

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La Vida es Más

3 junio, 2012

Lucas 12.22-32

Jesús hace una declaración contundente que abre las puertas a una mejor comprensión de lo que la vida es. En efecto, él asegura que la vida es más que la comida. La comprensión de tal expresión requiere que prestemos atención a la equiparación que Jesús hace de los seres humanos, los animales y aún las plantas, los lirios del campo. Unos y otros tienen las mismas necesidades básicas: comida y vestido. Y, tal es la propuesta de Jesús, de manera equiparable, a unos y otros, Dios les provee lo que necesitan.

Pero, hay también un toque de ironía en las palabras de Jesús. Destaca la inutilidad del afán de quienes lo escuchan, en la tarea de hacerse de comida y vestido, destacando que a los cuervos, que ni siembran, ni siegan; ni tienen despensa, ni granero, Dios los alimenta. En tanto que los lirios, que ni trabajan, ni hilan, visten más lujosamente que Salomón con toda su gloria. La ironía radica en el hecho de que Jesús parece burlarse de quienes se consideran autosuficientes y superiores al resto de la Creación, los hombres. Los cuáles, según el dicho de Jesús, por mucho que se esfuercen, están en desventaja ante los cuervos y los lirios. Con sus palabras, Jesús pareciera echar abajo el concepto de que el hombre es el rey de la Creación, diferente y superior al resto de los seres vivos.

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