Archive for the ‘Administradores de Bendiciones’ category

Hoy es día de llevar buenas nuevas

3 mayo, 2020

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2 Reyes 7.3-11

1578235539666Sólo podemos acercarnos a entender la crudeza de nuestro relato si conocemos la condición que vivía la ciudad de Samaria, la capital del reino de Israel. Esta, la ciudad real, después del asedio sufrido por parte de Siria, enfrentó la hambruna, la enfermedad y la muerte. Muestra de ello es que hubo quienes comieron a sus propios hijos. El sitio de Samaria es una de esas experiencias humanas que no parecen tener sentido. Que sorprenden no sólo por la crudeza del sufrimiento vivido, sino por el hecho de que este no distingue entre clases sociales, buenos y malos, razas, etc. Afecta a todos y a todos los hace iguales ante el embate de la tragedia. Situaciones que provocan situaciones que, si las llegamos a imaginar, supones que les pasarán a los otros, pero no a nosotros. Y que, cuando se manifiestan descubren que, en efecto, todos somos iguales ante la tragedia.

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Porque el Señor lo necesita

5 abril, 2020
Y aconteció que, llegando cerca de Betfagé y de Betania, al monte que se llama de los Olivos, envió dos de sus discípulos, diciendo: Id a la aldea de enfrente, y al entrar en ella hallaréis un pollino atado, en el cual ningún hombre ha montado jamás; desatadlo, y traedlo. Y si alguien os preguntare: ¿Por qué lo desatáis? le responderéis así: Porque el Señor lo necesita. Fueron los que habían sido enviados, y hallaron como les dijo. Y cuando desataban el pollino, sus dueños les dijeron: ¿Por qué desatáis el pollino? Ellos dijeron: Porque el Señor lo necesita.

Lucas 19.29-34

Photo_20200405_084851Hoy celebramos el inicio de la Semana Santa. Nos ocupamos de la llamada Entrada Triunfal de Jesús a Jerusalén. De la historia de Lucas destaca la importancia que da al uso que Jesús hizo de un burrito, nunca montado por nadie, para entrar a la Ciudad Santa. Muchos han especulado si Jesús y el dueño del asna y el borrico se habrían puesto de acuerdo para que, llegado el momento, los discípulos usaran las palabras clave para que Jesús pudiera usar los animales de aquel hombre. Prefiero creer que este conocía a Jesús, que era su seguidor. Así que cuando los discípulos llegaron a él y le dijeron que el Señor necesitaba que le prestara sus animales, él simplemente se los prestó.

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Estoy a punto de hacer algo nuevo

4 noviembre, 2018

Isaías 43.14-19

1541100677337Frente a casa hay un árbol alto y frondoso. Sus ramas están tan tupidas de hojas que, muchas veces, cuando llueve uno puede permanecer seco a la sombra de las mismas. Sin embargo, cuando llega el invierno, las hojas caen y las ramas quedan desnudas. Pero, sabemos que la primavera se acerca cuando, poco a poco, pero sin descanso, brotan nuevas hojas hasta que el árbol recupera su espléndido follaje. Me gusta este árbol, se ha convertido en una parábola de la vida. Me ha enseñado que, en esta, siempre hay algo más que lo que ahora vemos. Que el término de una etapa sólo marca el inicio de otra nueva.

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Todas las cosas le pertenecen al Señor

21 enero, 2018

Todas las cosas de la tierra le pertenecen al Señor, y nosotros somos sus mayordomos. Creer que Dios es Señor y dueño de todo condiciona el día a día de quienes lo creen. Empiezan asumiendo que ellos mismos, su propia vida, no les pertenece. Como Pablo, están convencidos de que: Todos vivimos para el Señor y ninguno vive o muere para sí mismo. Si vivimos, para el Señor vivimos y si morimos, para el Señor morimos. Así que vivos o muertos pertenecemos al Señor. Y, conviene notar la razón que da para ello: Cristo murió y resucitó por esta razón: para ser Señor de vivos y muertos. Romanos 14.7-9 Lo que destaca la convicción paulina es que suma al hecho del Dios creador, el hecho de nuestra redención. Así que mientras los no salvos podrían renegar del señorío de Dios en sus vidas, nosotros los que hemos sido redimidos no podemos hacerlo. Hemos sido comprados a precio de sangre. 1 Pedro 1.17-19

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Dios, Señor y Dueño

14 enero, 2018

Salmo 24 TLAD

La cuestión de la mayordomía cristiana sólo puede comprenderse a la luz del concepto del señorío de Dios. Sólo aquellos que reconocen que Dios es Señor, su Señor, pueden vivir como mayordomos, es decir, como administradores de los bienes que han recibido como encargo y con un propósito particular. Como consecuencia, el mayordomo se asume beneficiario de los dones –bienes tangibles e intangibles- puestos a su cuidado, al mismo tiempo que reconoce el propósito inherente a tal beneficio: capacitarlo para cumplir de mejor manera con la tarea recibida.

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