Posted tagged ‘Servicio Cristiano’

Tu llamamiento permanece

12 enero, 2020

Romanos 11.29

1578841597070Todos los creyentes llevamos en nosotros la convicción del llamamiento recibido. Sabemos que, cuando conocimos al Señor, vino a nosotros un deseo, la necesidad, de hacer algo que nunca se nos habría ocurrido. Nos vimos a nosotros mismos sirviendo de una manera especial: predicando, misionando, consolando, ayudando, etc., a otros. Era como un fuego interior que nos consumía, queríamos hacer lo que, sabíamos, era el llamado de Dios a participar en su obra. Tales sueños tienen su razón de ser. De acuerdo con la Biblia, quienes hemos nacido de nuevo estamos reconciliados con Dios. Romanos 5.1 Ello significa que estamos en comunión, en sintonía, con él y por lo tanto el deseo de su corazón y la obra que él realiza se vuelven nuestro deseo y nuestra tarea.

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Pongamos la vida

27 enero, 2019

Colosenses 3.23,24

1547391627100Antes de que entremos en la consideración particular del qué son y para qué sirven cada uno de los dones espirituales en particular, conviene que recuperemos esta reflexión. La misma nos ayuda a comprender la intensidad debida en el ejercicio de los dones y la importancia del servicio a Dios que se expresa, siempre, a partir de nuestro servicio a los demás.

En la declaración paulina que sirve como sustento de nuestra reflexión, la palabra pas, “significa radicalmente todo”. Es decir, da a las palabras del Apóstol una carga totalitaria, por lo que no hay nada del pensar, hablar y quehacer del creyente que quede fuera de la admonición: [todo] háganlo de corazón, como para el Señor y no para los hombres. NBLH

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Dones espirituales, su qué, su cómo y su para qué

13 enero, 2019

1 Corintios 12.1-11

1547391627100Los dones espirituales, o carismas, son capacidades sobrenaturales dadas por Dios a la Iglesia para la edificación de la misma y para el cumplimiento de su tarea evangelizadora-discipuladora. Estas capacidades son dadas a la Iglesia en cada uno de sus miembros y siempre consideran el bien del Cuerpo de Cristo por sobre el bien y el bienestar individual de sus miembros. Así, aunque la persona obviamente se beneficia con el don recibido, está en la obligación de poner tanto el don, como el beneficio resultante del mismo, al servicio de los demás.

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Dios, Señor y Dueño

8 enero, 2017

Salmo 24 TLAD

La cuestión de la mayordomía cristiana sólo puede comprenderse a la luz del concepto del señorío de Dios. Sólo aquellos que reconocen que Dios es Señor, su Señor, pueden vivir como mayordomos, es decir, como administradores de los bienes que han recibido como encargo y con un propósito particular. Como consecuencia, el mayordomo se asume beneficiario de los dones –bienes tangibles e intangibles- puestos a su cuidado, al mismo tiempo que reconoce el propósito inherente a tal beneficio: capacitarlo para cumplir de mejor manera con la tarea recibida.

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Nosotros somos cristianos

2 agosto, 2015

1 Pedro 2

Serie de meditaciones pastoralesSer cristiano es ser diferente. Es decir, es pensar la vida, y hacer esta a la manera de Cristo. Ello implica que la
cosmovisión, la manera de interpretar el mundo, del cristiano está definida por tres principios fundamentales: El señorío de Dios, la condición de pueblo del Señor y la Biblia como la única regla de fe. Si Dios es el Señor, luego entonces a nosotros, su pueblo, nos toca honrarlo obedeciendo sus mandamientos y colaborando en la obra que él realiza. Dado que somos pueblo del Señor, creemos en el Dios de Jesucristo, por ello nos toca ser testigos de Cristo, es decir, aquellos que hacen visible y creíble a Cristo y sus enseñanzas en medio de los que no conocen ni temen a Dios. Que la Biblia sea nuestra única regla de fe, significa que en ella encontramos lo que necesitamos saber de Dios, de su carácter y su propósito, así como la inspiración y el alimento espiritual necesarios para hacer la cotidianidad de la vida honrando y glorificando a Dios, así como para nuestra edificación y la de aquellos a los que somos llamados a servir.

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Servir Consolando

13 julio, 2014

En los días de la agonía de mi padre

2 Corintios 1.1-7

El carácter y el propósito de Dios nos son revelados en este pasaje. Pablo lo llama: “Padre de misericordias y Dios de toda consolación”. De tan sencilla forma, el Apóstol destaca las características únicas del Señor que explican el cómo, el cuándo y el para qué de su actuar a favor nuestro: Dios es misericordioso (es decir, se deja afectar por aquello que nos duele), y Dios actúa en consecuencia consolándonos (en todo y todo el tiempo).

Que San Pablo se ocupe del tema de la consolación, cuando se dirige a los creyentes, hace evidente que nuestra redención no nos inmuniza ante el sufrimiento. Los creyentes en Cristo también sufrimos, nosotros también somos atribulados. Las causas de las tribulaciones son muchas y la manera en que estas nos afectan son, también, muchas y muy variadas. La tribulación tiene un efecto común: oprime a la persona, en algunos casos hasta el extremo de destruirla si no es debida y oportunamente consolada. Esto es parecido a lo que W. Barclay refiere a la forma de tormento inglesa, en que a las personas les colocaban pesadas cargas sobre el pecho, siendo presionadas y aplastadas hasta que morían.

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Perfectamente Santos

27 abril, 2014

Que Dios mismo, el Dios de paz, los haga a ustedes perfectamente santos, y les conserve todo su ser, espíritu, alma y cuerpo, sin defecto alguno, para la venida de nuestro Señor Jesucristo. 1 Ts 5.23

 

Cuando el Pastor Armando Águila me invitó a compartir este pasaje con ustedes, vinieron a mi mente dos experiencias. La primera vivida en la década de los años setenta en Cuba. Tuve la oportunidad de hacer una visita pastoral a las iglesias cubanas. En un encuentro con jóvenes cristianos universitarios les pregunté cómo habían sido aceptados en la Universidad, siendo creyentes, y cómo hacían para permanecer escalando posiciones de reconocimiento académico, como era el caso en la mayoría de ellos. Después de un embarazoso silencio, uno de los jóvenes me dijo: Simplemente, nos ocupamos de ser los mejores en todo. Y, cuando alguien nos pregunta el porqué de nuestro esfuerzo y dedicación, les hacemos saber que nuestra condición de discípulos de Cristo nos obliga a dar testimonio de su Reino en todas y cada una de las áreas de nuestra vida personal.

La segunda experiencia la viví en esta Ciudad. Fui invitado como ponente ante un grupo de catedráticos universitarios, artistas e intelectuales y empresarios. Al terminar mi exposición, uno de los empresarios ahí presentes expresó su desconfianza y poco aprecio hacia los cristianos evangélicos. Disculpándose conmigo, explicó que su negocio es la renta de equipo de luz y sonido para eventos masivos. Por ello, nos dijo, conoce bien a los más reconocidos artistas evangélicos. No pocos les han recomendado a jóvenes para que trabajen con él, enfatizando que se trata de personas honestas por ser cristianas. Sin embargo, su malestar se debe a que se trata de jóvenes sin ambiciones ni deseos de superación. Jóvenes que con el pretexto de servir a Dios, abandonan trabajo y estudios a la menor provocación. Jóvenes que prefieren ser despedidos a trabajar los días que en sus congregaciones hay actividades. Terminó asegurando que la fe cristiana-evangélica convierte a los jóvenes en personas sin propósito ni sentido en la vida. En personas que no trascienden y no pueden tener una influencia positiva en la sociedad.

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