Archive for the ‘Libertad en Cristo’ category

No lo que haces, sino quién eres

17 enero, 2016

Efesios 1.3-11

No pocos cristianos han aprendido que su salvación, el obtenerla y el mantenerla, depende de lo que ellos hacen. Han aprendido que, para ser hijos de Dios, deben hacer o dejar de hacer aquello que entienden como condición para ser salvos. Este conocimiento se traduce en temor constante de no dar la medida y, por lo tanto, en la no confianza en la suficiencia de la gracia. La expresión visible de tal convicción es el moralismo. Es decir, la exaltación y defensa de valores que son resultado de una selección consciente e inconsciente altamente influenciada por factores culturales antes que bíblicos.

Caminar el camino de Cristo animados por tal presunción, la de la importancia de las buenas obras, pervierte el propósito divino y, en buena medida, lo impide. Dos son las razones para ello. Empecemos por la segunda. Presentar un evangelio que se sustenta en las buenas obras como condición para ser aceptado por Dios atenta contra el interés y la disposición de los no creyentes para oír a, y de Cristo. Ello se debe al hecho de que los no creyentes están conscientes de la imposibilidad de cumplir con estándares tan altos como los que se les presentan. Además de que perciben el fariseísmo de los creyentes que han aprendido a maquillar su propia incapacidad para hacer buenas obras sustentados en su propia capacidad y deseo al mismo tiempo que exigen de los catecúmenos el cumplimiento de los estándares de aceptación que ellos mismos no pueden cumplir.

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Los días de nuestra edad

25 octubre, 2015

Salmos 90.10

La Biblia mide la vida en días. Estos son las etapas que hacen la vida. Uno a uno, paso a paso, los días van haciendo el todo de la vida. Aún, Dios mismo vive y actúa día a día. Las referencias bíblicas al respecto son muchas y muy interesantes. No sólo se indica que creó al mundo en seis días, sino que el profeta Daniel llama a Dios, el Anciano de días. Daniel 7.22 El término usado por Daniel resulta de por sí interesante. De acuerdo con Strong, se trata de un espacio de tiempo que adquiere su sentido por un elemento común. En este caso, el elemento que da sentido a la expresión de Daniel es la obra que Dios mismo realiza.

Ahora bien, mucho antes que Einstein lo propusiera, la Biblia ya se ocupa de la relatividad del tiempo. El tiempo es relativo respecto del referente o de las circunstancias del mismo. Así, para el Señor, un día es como mil años y mil años son como un día. 2 Pedro 3.8 Por otro lado, para Job, en su angustia, el tiempo de la vida se aceleró hasta el extremo de exclamar: ¡Qué frágil es el ser humano! ¡Qué breve es la vida, tan llena de dificultades! Sin importar cuánto disfrutó, no le resultó suficiente. Job 14.1 En nuestro caso, sabemos bien cuán largas se hacen las noches en los tiempos de angustia y cuán cortos nos resultan los momentos felices. Enterramos a nuestros viejos de noventa años y aun así exclamamos como aquel hijo: La luz de mi padre se apagó antes de que mis ojos se hubieren llenado de ella.

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