Posted tagged ‘Confianza en Dios’

Enfrentando el miedo

28 junio, 2020

Salmos 34.1-11

1578235539666Alguien ha dicho que la generación actual es una generación movida por el miedo. Sin embargo, las circunstancias que enfrentamos, derivadas de la pandemia del coronavirus, hacen que sea el miedo la emoción que ha afectado a todos o a casi todos. Niños, adolescentes, jóvenes, adultos, ancianos. Todos tienen miedo, aunque los miedos de unos y otros tengan diferentes enfoques y razones diversas. Los individuos tienen miedo de las circunstancias, pero, también de sí mismos y de las demás personas. Cada día tenemos más motivos para vivir con miedo. Tenemos miedo de lo que pasa y de lo que puede pasar: a nosotros, a los que amamos. Sobre todo, tenemos miedo de lo que pasa en nosotros mismos: pensamientos, deseos, conflictos.

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No se inquieten por nada

14 junio, 2020

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No se inquieten por nada; más bien, en toda ocasión, con oración y ruego, presenten sus peticiones a Dios y denle gracias. Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, cuidará sus corazones y sus pensamientos en Cristo Jesús. Filipenses 4.6,7 NVI

1578235539666No conviene olvidar que cuando Pablo anima a los filipenses a que no se inquieten por nada, él está en la cárcel y ellos están llevando su vida de manera normal. Algo debe haber en esas personas que, aun cuando están enfrentando situaciones tan adversas, pueden ocuparse de consolar y animar a quienes están en mejores condiciones que ellas.

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No lo que haces, sino quién eres

17 enero, 2016

Efesios 1.3-11

No pocos cristianos han aprendido que su salvación, el obtenerla y el mantenerla, depende de lo que ellos hacen. Han aprendido que, para ser hijos de Dios, deben hacer o dejar de hacer aquello que entienden como condición para ser salvos. Este conocimiento se traduce en temor constante de no dar la medida y, por lo tanto, en la no confianza en la suficiencia de la gracia. La expresión visible de tal convicción es el moralismo. Es decir, la exaltación y defensa de valores que son resultado de una selección consciente e inconsciente altamente influenciada por factores culturales antes que bíblicos.

Caminar el camino de Cristo animados por tal presunción, la de la importancia de las buenas obras, pervierte el propósito divino y, en buena medida, lo impide. Dos son las razones para ello. Empecemos por la segunda. Presentar un evangelio que se sustenta en las buenas obras como condición para ser aceptado por Dios atenta contra el interés y la disposición de los no creyentes para oír a, y de Cristo. Ello se debe al hecho de que los no creyentes están conscientes de la imposibilidad de cumplir con estándares tan altos como los que se les presentan. Además de que perciben el fariseísmo de los creyentes que han aprendido a maquillar su propia incapacidad para hacer buenas obras sustentados en su propia capacidad y deseo al mismo tiempo que exigen de los catecúmenos el cumplimiento de los estándares de aceptación que ellos mismos no pueden cumplir.

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