Posted tagged ‘Regeneración’

Los días de nuestra edad

25 octubre, 2015

Salmos 90.10

La Biblia mide la vida en días. Estos son las etapas que hacen la vida. Uno a uno, paso a paso, los días van haciendo el todo de la vida. Aún, Dios mismo vive y actúa día a día. Las referencias bíblicas al respecto son muchas y muy interesantes. No sólo se indica que creó al mundo en seis días, sino que el profeta Daniel llama a Dios, el Anciano de días. Daniel 7.22 El término usado por Daniel resulta de por sí interesante. De acuerdo con Strong, se trata de un espacio de tiempo que adquiere su sentido por un elemento común. En este caso, el elemento que da sentido a la expresión de Daniel es la obra que Dios mismo realiza.

Ahora bien, mucho antes que Einstein lo propusiera, la Biblia ya se ocupa de la relatividad del tiempo. El tiempo es relativo respecto del referente o de las circunstancias del mismo. Así, para el Señor, un día es como mil años y mil años son como un día. 2 Pedro 3.8 Por otro lado, para Job, en su angustia, el tiempo de la vida se aceleró hasta el extremo de exclamar: ¡Qué frágil es el ser humano! ¡Qué breve es la vida, tan llena de dificultades! Sin importar cuánto disfrutó, no le resultó suficiente. Job 14.1 En nuestro caso, sabemos bien cuán largas se hacen las noches en los tiempos de angustia y cuán cortos nos resultan los momentos felices. Enterramos a nuestros viejos de noventa años y aun así exclamamos como aquel hijo: La luz de mi padre se apagó antes de que mis ojos se hubieren llenado de ella.

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Para el momento apropiado

11 octubre, 2015

Eclesiastés 3.11

Durante la semana pasada he releído con interés el libro del Eclesiastés. Coincidentemente, mi esposa también lo ha hecho por su lado y un día de estos me preguntó cuál es mi opinión sobre el mismo. La suya resultó una pregunta incómoda pues estoy batallando con el pragmatismo, que a veces parece desencantado, cínico y fatalista, que distingue al autor respecto de las cosas de la vida. Pareciera que el autor no tiene fe respecto del futuro y dado que tampoco le satisface el pasado termina por revalorar -¿tristemente?- el presente. Una y otra vez concluye que en esta vida, nada tiene sentido, es como perseguir el viento.

Sin embargo, me parece, hay una propuesta que corre al través de Eclesiastés: en esta vida, todo tiene su tiempo. Pareciera que el autor se ha propuesto reiterar que la clave de una vida plena y satisfactoria consiste en el vivir a tiempo. Uno de los significados que tiene la palabra utilizada por Salomón para tiempo, es temporada. Como sabemos, esta es un espacio de varios días, meses o años que se consideran aparte formando un conjunto. Es decir, se trata de etapas de la vida, de trechos del camino de la vida. Entender esto nos permite comprender mejor el sentido de nuestro pasaje: Dios lo hizo todo hermoso para el momento apropiado. La primera acepción del término hebreo que se traduce como hermoso es justo. En este sentido, la belleza de la vida se da cuando las cosas encajan de manera apropiada en la vida de la persona.

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Debo Hospedarme en tu Casa

13 octubre, 2013

Lucas 19.1-10

Hoy nos ocupamos del segundo pilar de nuestra fe, la redención. Como sabemos, la redención es el acto por el cual nuestro Dios ha pagado el precio de nuestra libertad. La Biblia nos enseña que quien practica el pecado es esclavo del pecado. Además, también nos enseña que quien está bajo el señorío del pecado ha muerto espiritualmente por cuanto la paga del pecado es la muerte. Es decir, la separación provocada por el pecado entre Dios y el hombre.

Que la persona viva una condición de separación enemistada respecto de Dios le hace vulnerable y lo deja en un estado de soledad y abandono. Lo deja a merced de Satanás quien, nos asegura Cristo, tiene como propósito robar y matar y destruir a las personas. Juan 10.10 Esto explica la pérdida de la identidad que vivimos cuando estamos lejos de Dios y sin esperanza. Efesios 2.12 Acercarnos a la historia de Zaque nos ayuda a comprender mejor lo que esto significa.

Para empezar, Zaqueo era un hombre aparentemente exitoso. Un hombre que había logrado sus metas en la vida: poder, dinero y reconocimiento público. Lo aparente, dice el diccionario, es lo que parece y no es. Zaqueo parecía estar completo, cuando estaba vacío. Parecía tener, cuando necesitaba. Parecía fuerte, cuando era débil. Era sólo una especie de estuche, atractivo por fuera, vacío por dentro. Si Zaqueo había robado era porque él mismo había sufrido robo, muerte y destrucción.

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He Visto al Señor

31 marzo, 2013


Juan 20.1-19

Si algo se hace notorio en la Semana de la Pasión, es la madurez de Cristo. Hay quién ha dicho que la madurez consiste en hacer lo que conviene hacer, independientemente de si nos resulta fácil o agradable hacerlo. El testimonio de Jesús se convierte en un imperioso llamado para que maduremos. El recordatorio de su vida y de la congruencia. Una y otra vez hablamos sobre la imperiosa necesidad que tenemos de madurar, de crecer en Cristo. Estoy seguro que algunos esta semana, al reflexionar en la obra de Cristo, se propusieron madurar y quizá hasta elaboraron una lista sobre las cosas que debían hacer y las que no. En algunas han avanzado y en otras no. Pero, ¿estamos madurando?

La palabra madurez viene del griego teleios que significa habiendo alcanzado su fin, acabado, completo. Esta es la misma palabra para perfecto, así que madurar es hacerse perfecto y madurez es perfeccionar. ¿Quién puede hacerse perfecto a sí mismo? Nadie. Por lo tanto debemos preguntarnos qué es lo que nos permite madurar. Qué es, precisamente, lo que debemos hacer para estar en condiciones de ser perfectos. La respuesta es terriblemente sencilla, la madurez la alcanzamos cuando estamos henchidos de Cristo (Ef 4.13 LBAD). Esta expresión se traduce como “crecer en todo hacia Cristo”, en DHH y, hasta que todos lleguemos a… la medida de la estatura de la plenitud de Cristo, RVA. En Efesios, Pablo se refiere a Cristo como el varón perfecto. Los creyentes, sus discípulos, debemos vivir en unión vital con él, enraizados en él, y nutrirnos de él. Manteniendo un ritmo de crecimiento en el Señor, y fortaleciéndonos y vigorizándonos en la verdad.

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