Archive for the ‘Esperanza’ category

Convicción y confianza

25 febrero, 2018

Hebreos 11.27

Con frecuencia los creyentes enfrentamos circunstancias en las que no podemos sentir a Dios. Estas están asociadas a las experiencias del desierto, es decir, cuando la vida no parece tener sentido, se vuelve plana y sin mayores motivaciones. En días recientes alguien me contaba su desazón y la confusión resultante. Ingenuamente me lanzó un reto: Pero, esto es algo que ustedes los pastores no experimentan, dijo. Cuando le compartí que es esta una experiencia común a todos y, desde luego, a los pastores, me pidió que le dijera cómo yo enfrento tales circunstancias. Aquí cumplo mi promesa en la confianza de que podrá ser útil a alguno que otro.

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Simeón y Ana, o la Navidad de los viejos

17 diciembre, 2017

Lucas 2.25-38

Cuando se acercan los días de Navidad, acostumbro repasar los pasajes bíblicos que nos relatan el nacimiento del niño Jesús, del Dios encarnado. He de agradecer a Dios el que tal práctica me haya permitido entender que las celebraciones navideñas no tienen que ver con días o fechas especiales, sino con los protagonistas del hecho extraordinario del nacimiento de Jesús. Desde luego, Navidad representa una excelente oportunidad para celebrar el amor de Dios. Dios nos ama, es el centro del mensaje navideño. Y nos ama al extremo de hacerse hombre en Jesús, para así comprender plenamente lo que representa ser hombre, ser mujer.

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Si no hay resurrección de los muertos…

5 abril, 2015

1 Corintios 15.12-14

El de la resurrección de nuestro Señor Jesucristo es uno de los fundamentos de la locura de nuestra predicación. 1 Corintios 1.21 La traducción La Palabra reconoce que: Dios ha decidido salvar a los creyentes a través de un mensaje que parece absurdo. Y hemos de estar de acuerdo con el Apóstol y con cuántos hoy en día rechazan o encuentran difícil aceptar el hecho de la resurrección de nuestro Señor Jesucristo.

De hecho, si Pablo tiene que ocuparse del asunto es porque, como él mismo hace referencia, algunos de los corintios decían que no habrá resurrección de los muertos. Consecuentemente, negaban el hecho de la resurrección del mismo Jesús. En el Siglo I, surgieron muchas y muy diversas explicaciones que intentaban demostrar la falsedad del mensaje cristiano respecto de la resurrección de su Señor. Como el evangelio mismo lo registra, ante la evidencia de la tumba vacía algunos aseguraron que los mismos discípulos habían robado el cuerpo de Jesús… aunque otros sospechosistas aseguraban que habían sido los enemigos de Jesús los que habrían privado a los creyentes de un objeto de culto. Otros más aseguraban que Jesús nunca fue humano y que, por lo tanto nunca tuvo un cuerpo físico. Decían que había sido una especie de fantasma o un espíritu visible –un holograma dirían hoy en día-, y que por eso tuvo la capacidad para aparecer en la habitación donde los discípulos se escondían, aun cuando las puertas estaban cerradas. Otros más decían que todo había sido un complot y que gracias a este los soldados romanos no le habían fracturado las piernas cuando colgaba de la cruz. Así, explicaban, puedo escapar por sus propios medios cuando volvió en sí, dado que se había desmayado por el intenso dolor sufrido.

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Si Nuestra Esperanza en Cristo Sólo es Para esta Vida

27 octubre, 2013

1 Corintios 15.12-19

Debemos acercarnos al cuarto pilar de nuestra fe cristiana haciendo una confesión, aceptando que los cristianos creemos y predicamos cosas que parecen verdaderas locuras. El mismo Apóstol Pablo asegura: ¡El mensaje de la cruz es una ridiculez para los que van rumbo a la destrucción! Pero nosotros, que vamos en camino a la salvación, sabemos que es el poder mismo de Dios. Una de tales cosas tiene que ver con que esperamos la Segunda Venida de Cristo. En efecto, los cristianos vivimos aguardando la esperanza bienaventurada y la manifestación gloriosa de nuestro gran Dios y Salvador Jesucristo. Tito 2.13

Que Cristo venga por segunda vez a la tierra es el eje que da sentido y sustento a nuestra fe. La razón es sencilla, lo que ha de pasar con nosotros después de la muerte gira alrededor de la Segunda Venida de Cristo. Esta habrá de confirmar las promesas que los cristianos hemos recibido en el sentido de somos llamados a vivir la vida eterna en comunión perfecta con Dios nuestro Creador. Por lo tanto, el que Cristo venga determina lo que pasará con los creyentes y con los no creyentes cuando unos y otros resucitemos. Su Segunda Venida sustenta también nuestra creencia en la resurrección. Porque, si Cristo viene una segunda vez a la tierra es porque vive y si está vivo es porque resucitó de entre los muertos.

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La Necesidad de Orar Siempre y no Desmayar

1 septiembre, 2013

Lucas 18.1-8

 Una de los primeros nombres que recibieron los seguidores de Jesús, fue: los del camino. Desde luego, esto se refería a la autodefinición de Jesús mismo, cuando dijo yo soy el camino, la verdad y la vida. Pero también se debe a la comprensión del hecho de que seguir a Jesús es un proceso, con muchas etapas, equiparable al encontrarse siempre en camino.

El apóstol Pedro llama a los creyentes extranjeros y peregrinos. Reforzando así la idea de que nos caracterizamos por un avanzar constante. Quienes hemos viajado sabemos que los muchos días de viaje producen, ineludiblemente, cansancio. Hecho que es provocado tanto por las cosas negativas del viaje, como por la emoción y la tensión de aquello nuevo que vamos descubriendo y enfrentando.

El pasaje que hemos leído forma parte de una serie de enseñanzas de Jesús acerca de la tensión resultante de vivir como extranjeros, como extraños a los otros, nuestra fe. Ir por la vida sosteniendo valores distintos a los de quienes nos rodean; ir por la vida creyendo en la realidad de cosas que no vemos y que los demás desestiman; ir por la vida contra corriente, luchando con nosotros mismos, todo ello termina por cansarnos y desanimarnos.

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Para Sacudirlos como a Trigo

13 enero, 2013

Lucas 22.31-34

Si de algo nos llenamos las manos en la vida es de decepciones. Con frecuencia nos encontramos que la confianza depositada en otros, no es honrada por ellos y actúan en forma diametralmente opuesta a lo que esperábamos de ellos. Es esta la razón de la pérdida de la esperanza, de la confianza y aún del interés en seguir adelante.

Mientras más cercana a nosotros la persona que nos decepciona, mayor el conflicto que experimentamos, la tristeza que sufrimos. Como aquellos hijos que van por la vida sin comprender por qué sus padres no quisieron o no pudieron seguir juntos. Por qué es que los hijos tienen que pagar el precio de la soledad, la vergüenza y la confusión que enfrentan, fruto de la separación o la ausencia de sus padres. O como la mamá de Ricardo, que no entiende cómo es que el hombre al que ella le entregó todo su amor, su confianza… su vida toda, la engañó ocultándole que era casado y que no tenía el propósito de honrar sus palabras de amor y entrega.

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¿Qué Tienes en la Mano?

2 septiembre, 2012

Éxodo 4.1-12

Moisés, ese conocido personaje bíblico, bien puede ser considerado un arquetipo de lo que implica el ser una persona humana. En particular, en Moisés se hace evidente que la vida es un proceso que los humanos vivimos de etapa en etapa, siempre en transición. Mientras vivimos, pasamos de un modo de ser o estar a otro distinto, constantemente. Nada permanece estático ni es, en sí mismo, definitivo. Sin embargo, conviene tener en cuenta que la forma en que enfrentamos cada etapa del proceso tiene el poder y la capacidad para hacer de la misma algo definitorio, lo que define o marca la diferencia entre lo que nuestra vida es y lo que pudo ser.

Lo que resulta aplicable en este caso a las personas humanas, también lo es para los organismos tales como las congregaciones cristianas. También estas viven siempre en un estado de transición constante, y la forma en la que viven cada etapa puede hacer de algunas de estas la razón que las define tanto en su ser como en su quehacer. De ahí la importancia de que nos acerquemos a un momento crucial en la vida de Moisés y nos preguntemos de su pertinencia en el momento que encaramos como congregación.

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