Archive for the ‘Espíritu Santo’ category

Necesitados del poder del Espíritu Santo

24 junio, 2018
icp la vida en el poder del SSTO
Iniciamos un nuevo ciclo de meditaciones pastorales. Sirva la presente como una introducción a las mismas.

Hechos 1.8; Ro 15.13; 1Tes 1.5

Como sabemos el poder del Espíritu Santo, su dunamis, consiste en la capacidad [divina] de llevar cualquier cosa a cabo. Dios en nosotros, puede; y nosotros, llenos de su Espíritu Santo, también podemos. De acuerdo con la oración de nuestro Señor Jesucristo, registrada por Juan 17, de la misma manera en la que el Padre está en el Hijo, así también el Hijo está en los creyentes al través del Espíritu Santo. Así, el poder que opera en el creyente es el mismo poder de Dios que operaba en Jesús el Cristo.

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Donde está el Espíritu del Señor hay libertad

29 abril, 2018

2 Corintios 3.15-18

Una de las razones más frecuentes para la frustración pastoral es el tener que acudir, una y otra vez, al deterioro integral de la vida de algunas de sus ovejas. Saben, razonan, se proponen e inician una y otra vez la lucha por su santificación y, nada, permanecen o vuelven a lo mismo. Pero, esta es también la principal razón que no pocos creyentes enfrentan en su lucha por vivir en conformidad con su llamamiento. Entienden, se proponen, se esfuerzan y, no pocos terminan en una condición más compleja que en la que se encontraban.

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Sabiduría y Ciencia, Dones Trascendentes

25 septiembre, 2011

1Corintios 12.1-11

Como hemos dicho, los dones espirituales tienen una triple función: preventiva, capacitadora y correctiva. Consecuentemente, la relevancia de tales dones está determinada por el cómo contribuyen al bien de la Iglesia en cada una de dichas funciones.

Quizá el orden en que aparecen en las listas paulinas los diferentes dones espirituales sea un indicador de los que podemos considerar como los dones espirituales trascendentes. Es decir, los que son útiles tanto en la prevención de situaciones nocivas, la capacitación para la tarea integral de la Iglesia, así como la corrección de los errores y, sobre todo, las desviaciones en la enseñanza (doctrina), de Cristo. En la que sería la lista más elaborada, la de 1Co 12, el Apóstol empieza refiriéndose a la palabra de sabiduría, seguida de la palabra de ciencia.

Aunque algunos estudiosos pretenden que se trata de sinónimos, sabiduría y ciencia, son dos dones espirituales diferentes, aunque complementarios el uno del otro. Para Clemente de Alejandría, citado por William Barclay, la palabra de sabiduría es el conocimiento de las cosas humanas y divinas y de sus causas. Barclay propone que la palabra de ciencia, consiste en el conocimiento práctico que sabe cómo actuar en cada situación. Conviene considerar la conclusión que el mismo autor hace respecto de la interrelación existente entre ambos dones:

Las dos cosas son necesarias. La sabiduría que conoce por su comunión con Dios las cosas profundas acerca de él, y la ciencia que, en la vida y trabajo diario del mundo y de la Iglesia, puede poner en práctica esa sabiduría. (Barclay, W. 1973)

Así que se trata del conocimiento profundo de Dios: su carácter, su propósito y el cómo de su voluntad, llevado a la práctica en el aquí y ahora de la Iglesia. Conviene parafrasear al filósofo español José Ortega y Gasset y recordar que la Iglesia es ella y sus circunstancias. Ello porque la Iglesia es llamada a mantener su identidad y su fidelidad a Cristo bajo la presión que sus circunstancias (accidentes de tiempo, lugar, modo, etc., que está unido a la sustancia de algún hecho o dicho.), le ocasionan.

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