Archivo para noviembre 2014

¿Todavía no ven ni entienden?

23 noviembre, 2014

Autora Invitada: Ofelia Figueroa

Marcos 8

En esta enseñanza bíblica de Marcos encuentro la dificultad que como seres humanos tenemos para ver y comprender el mundo espiritual. Casi todo lo que nos rodea no ayuda a fortalecer nuestro espíritu, al contrario atenta contra él, ya que vivimos en un mundo superficial y materialista, donde se le rinde culto al tener en lugar del ser y hacer, donde la vida espiritual se deja en segundo lugar o peor aún se excluye. Frecuentemente sentimos esa tensión entre el mundo natural y el espiritual, una lucha permanente.

Esa dificultad para percibir el mundo espiritual resulta de la dureza del corazón, por eso es que no vemos, ni entendemos. ¿No es por esta causa que los fariseos demandan milagros? ¿Acaso no ya los habían visto? Pero, lo cierto es que ni los discípulos ni  nosotros  salimos bien librados de percibir de esta manera.

A los discípulos Jesús les advierte, que tengan cuidado de la levadura de los fariseos y de la de Herodes. Les decía: cuídense de esa manera de juzgar, de ver, de pensar y de vivir. Pero los discípulos no entendieron lo que Jesús les decía.  Por eso los cuestiona: ¿Por qué están discuten que no tienen pan? ¿Todavía no saben ni entienden? ¿Tienen el corazón demasiado endurecido para comprenderlo?  “Tienen ojos, ¿y no pueden ver? Tienen oídos y ¿no pueden oír?” ¿No recuerdan nada en absoluto? Marcos 8;17-19.NTV

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Jesús y los diferentes

16 noviembre, 2014

Marcos 7

Jesús no deja de sorprender al lector atento de Marcos. Sorprende por su amor, su empatía, su integridad, etc. Pero, también nos sorprende ese rasgo de provocador incómodo que lastima a su audiencia y nos hace preguntarnos qué pretende cuando lo hace. Tal el caso de la madre de nuestra historia. Se acerca a Jesús necesitada, dispuesta a humillarse –al grado de tirarse a los pies de Jesús-, intercediendo por su hija y encuentra como respuesta a su súplica un descolón (menosprecio, viejitas dixit). Es decir, enfrenta el hecho de que Jesús la equipara, a ella y a su hija, con los perros de una familia.

De hecho esto resulta un giro sorprendente en el carácter y la actitud mostrada por Jesús hasta el momento. De pronto, estando en el extranjero –en la región de Fenicia (Líbano y Siria)-, Jesús parece recuperar el orgullo nacionalista y parece actuar con los mismos prejuicios de sus enemigos, los líderes religiosos judíos. Establece que su prioridad son los judíos y que estos son los destinatarios primeros de la bendición que él representa. Parecería que Jesús estuviera de acuerdo con el sentido de la oración que muchos judíos elevan cada mañana: Gracias Dios por no haberme hecho un gentil, una mujer o un esclavo. Y, sobre todo, la declaración de Jesús pareciera ignorar la promesa hecha a Abraham de que en él serían benditas todas las naciones.

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Jesús no Pudo

9 noviembre, 2014

Marcos 6 NTV

Marcos no parece tener problemas con las limitaciones de Jesús el Cristo. Encara con bastante objetividad la vulnerabilidad voluntaria de Dios ante el libre albedrío de los humanos. No sólo nos informa que Jesús no pudo hacer ningún milagro en Nazaret, sino que agrega que la incredulidad de sus familiares y paisanos lo dejó asombrado, lo asustó. Dios, hecho hombre, no sólo es limitado por la incredulidad de los humanos sino que también se asusta ante la misma.

Acostumbrados a los excesos de los familiares de los líderes sociales y políticos. Participantes de la cultura del tengo un amigo que es amigo del amigo de, podemos preguntarnos qué es lo que llevó a los parientes y paisanos de Jesús no sólo a no creer en él sino también a rechazarlo. Me parece que Marcos mismo nos da una clave cuando, avisado de que su madre y sus hermanos lo buscaban, preguntó: ¿Quién es mi madre? ¿Quiénes son mis hermanos? Contestándose él mismo: Estos son mi madre y mis hermanos. Todo el que hace la voluntad de Dios es mi hermano y mi hermana y mi madre. Marcos 3.33ss

En los hechos Jesús ha replanteado el cómo de su relación con los suyos. Este replanteamiento implica un rechazo, cuando menos una aceptación condicionada: Quien quiera estar en relación con Jesús debe hacer la voluntad de Dios. Además, tal replanteamiento evidencia también la autonomía de Jesús, nadie ni nada puede poseerlo. Él es él, otro, y quienes quieran estar en comunión con él deben asumir su otredad y estar dispuestos a actuar de manera consecuente a ella.

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