Posted tagged ‘Crecimiento en Cristo’

¿Somos más Cristo?

24 enero, 2016

Efesios 4.11-16

Quizá una de las palabras que definen el ministerio de Pablo sea, optimismo. En tratándose de un pastor, no es poca cosa. Contra los desengaños, la persecución, el cansancio y sus circunstancias personales, Pablo siempre mira hacia el futuro y anima a los suyos a no desmayar en el propósito de crecer en Cristo. Creo que la frase que define la actitud paulina es la que encontramos en Filipenses 3.13,14 y que RVR traduce: olvidando lo que queda atrás, y extendiéndome a lo que está adelante. Actitud que se comprende mejor gracias a NTV: olvido el pasado y fijo la mirada en lo que tengo por delante, y así avanzo hasta llegar al final de la carrera para recibir el premio celestial al cual Dios nos llama por medio de Cristo Jesús. Pablo entiende que la vida no está atrás, sino en el presente continuo que se convierte en futuro.

En nuestro pasaje, el Apóstol se encarga de recordarnos que Dios, quien nos ha llamado a vivir una vida digna de nuestra vocación (Efesios 4.1), se encarga de capacitarnos y proveer los recursos que necesitamos para crecer en todo. Aquí debemos decir que una de las grandes taras, o limitaciones, de la experiencia cristiana contemporánea tiene que ver con el reduccionismo de la misma. Hemos aprendido que la espiritualidad tiene que ver con la excepción, con lo que no es lo cotidiano. De tal forma que cuando se habla de crecer, de inmediato pensamos en las cuestiones litúrgicas y devocionales que parecen ser el todo de la vida cristiana. Así, asumimos que somos mejores cristianos en la medida que dedicamos más tiempo a la oración, la lectura de la Palabra y la asistencia y participación de las actividades litúrgicas de la iglesia.

(más…)

Virtud: Excelencia, Valor-Bravura

12 noviembre, 2011

2 Pedro 1.3-11

Construir sin cimientos lleva a la ruina. Pero, construir solo los cimientos no hace la casa, y la inversión inicial termina convirtiéndose en pérdida total. En asuntos de la fe sucede algo similar. Quien construye su fe en meras experiencias, sentimientos o emociones, corre el riesgo de terminar confundido, defraudado y en fracaso. Quien solo llega al nivel inicial del caminar cristiano, la fe, pronto encontrará que la misma no es suficiente, ni tiene sentido a menos que se siga adelante en el conocimiento y servicio de Cristo.

Para Pedro no es suficiente con tener fe. A esta hay que agregarle otros valores. El primero de ellos es la virtud. Es este un término interesante. Su primer significado es “[el] estado de una cosa que constituye su excelencia propia y la capacidad para realizar bien su función”. Los Padres de la Iglesia, sucesores del liderazgo apostólico, consideraron como virtudes cardinales las siguientes cuatro: prudencia (sabiduría), fortaleza, templanza y justicia. Dado que según el diccionario virtud es también la potestad de obrar, entendemos que los creyentes hemos sido capacitados para actuar con excelencia en el cultivo de tales virtudes.

(más…)

Poniendo toda Diligencia

6 noviembre, 2011

2 Pedro 1.3-11

Poniendo toda diligencia por esto mismo, añadid a vuestra fe virtud; a la virtud, conocimiento; al conocimiento, dominio propio; al dominio propio, paciencia; a la paciencia, piedad; a la piedad, afecto fraternal; y al afecto fraternal, amor.

San Pedro

La vida del creyente es, dice el escritor bíblico, como la luz de la aurora que va en aumento hasta que el día es perfecto. Proverbios 4.18 San Pablo, por su lado, nos invita a olvidar lo que queda atrás y proseguir al blanco de nuestra soberana vocación, Cristo. Filipenses 3.13 Por ello resulta tan importante el dicho de nuestro Señor Jesús, en el sentido de que los creyentes sin fruto se secan, son cortados y echados al fuego, donde arden. Juan 15.6

Tales aseveraciones hacen claro el hecho de que los cristianos somos llamados a crecer, progresar y alcanzar, día a día, niveles más altos de conocimiento, amor y servicio. Es en este contexto que iniciamos el estudio de la exhortación de San Pedro para que, poniendo toda diligencia, nos esforcemos por añadir virtud sobre virtud a nuestra vida toda.

Nuestro punto de partida es el hecho incontrovertible de que los creyentes somos llamados a vivir una vida nueva. Nueva en su calidad, en su propósito y en su sentido. Quienes hemos renacido en Cristo somos, dice la Escritura, nueva creación. 2 Corintios 5.17 Siendo nosotros mismos diferentes a lo que éramos antes de Cristo, no resulta válido el que nuestra vida nueva sea una mera extensión de nuestra pasada manera de vivir.

(más…)