Archive for the ‘Ágape’ category

Como a nosotros mismos

21 diciembre, 2014

Marcos 12

Amor es una palabra conflictiva. Es, quizá, la palabra más devaluada. Una que se usa mucho y que significa cada vez menos. Pero, una, también, que expresa la mayor necesidad humana. Que contiene en sí misma la causa primera de la vida plena o de la frustración de las personas. Es, desde luego, una palabra que despierta las más profundas emociones: gozo en quienes se saben o sienten amados y capaces de amar; indiferencia que duele en quienes ni se saben ni se siente amados ni capaces de amar.

Para los cristianos, el amor es una palabra clave. De hecho es más que una palabra, es un concepto: Es la idea que concibe o forma el entendimiento de las razones y propósitos de nuestra fe. Para empezar, nuestra redención es fruto del amor divino. Así lo destaca Juan, el evangelista, cuando nos asegura que… Dios amó tanto al mundo que dio a su único Hijo, para que todo el que crea en él no se pierda, sino que tenga vida eterna. Juan 3.16 Además, el amor al prójimo es la mejor, y quizá la única verdadera y válida expresión de nuestro amor a Dios, pues de acuerdo con Juan el teólogo: Quien dice: «Yo amo a Dios», pero al mismo tiempo odia a su hermano, es un mentiroso. ¿Cómo puede amar a Dios, a quien no ve, si no es capaz de amar al hermano, a quien ve? 1Juan 4.20 Finalmente, porque ni la santidad, ni la doctrina, ni el sacrificio, sino el amor es el elemento que nos identifica como verdaderos discípulos de Cristo. Así lo dijo el Señor: El amor que tengan unos por otros será la prueba ante el mundo de que son mis discípulos. Juan 15.35

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Amor, Amar lo que Dios Ama

8 enero, 2012

2 Pedro 1.3-11

Solo el amor hace comprensible a Dios. Es decir, entender las razones que Dios tiene para ser quien es con nosotros y hacer lo que hace en nuestro favor. Si no supiéramos del amor divino, y lo experimentáramos en nuestro día a día, la benignidad, la paciencia y la provisión divinas nos resultarían incomprensibles. Pero, por su gracia, somos amados y este amor nos permite encontrar justificados o naturales los actos o sentimientos de Dios.

Sí, Dios es quién es y actúa como lo hace, por amor. Que lo máximo de Dios es su amor, explica que cuando la Biblia define, describe a Dios, lo hace diciendo: Dios es amor.

Por ello no resulta raro que Pedro establezca como el colmo de la perfección cristiana, el amor. El colmo, según el diccionario, es el punto que razonablemente no se puede superar. Es decir, cuando el creyente añade a su experiencia cristiana el amor, ha llegado al punto donde nada más resulta necesario.

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