Archive for the ‘Agentes de Cambio’ category

Diez Veces Más Capaces

18 agosto, 2013

Daniel 1 NTV

Hoy que consagramos a nuestros estudiantes y maestros a la gracia del Señor durante el nuevo ciclo escolar, conviene que recordemos a otros jóvenes estudiantes que impactaron con sus vidas a los suyos y a quienes no sólo no conocían, sino que los consideraban como enemigos suyos.

En la etapa estudiantil las personas toman decisiones que afectarán el resto y el todo de sus vidas. Sin tener los recursos que pudieran garantizar lo acertado de sus decisiones, tienen que elegir a sus compañeros en el camino de la vida, así como aquello a lo que habrán de dedicar el resto de sus días. Dado que, en no pocos casos, los modelos familiares no siempre resultan los más adecuados, dados los conflictos, las incongruencias y las carencias familiares, conviene que los estudiantes cuenten con modelos de vida que les ayuden a aspirar a ser diferentes y a enfrentar los retos que la vida les presenta.

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Casas que permanecen, casas que se caen

11 agosto, 2013

Mateo 7.24-29

Debemos a Mateo la conclusión con la que cierra lo que conocemos como El Sermón del Monte. Como sabemos, algunos estudiosos proponen que Mateo hizo una recapitulación de las enseñanzas más distintivas y fundamentales de Jesucristo. Lo hizo para preservar la sustancia de la doctrina cristiana y para destacar el contraste de la misma con otras corrientes de pensamiento, especialmente las humanistas. Mateo destaca la autoridad de Jesús por sobre cualquier otro de una manera muy particular: Cuando Jesús terminó de hablar, dice, todos los que lo escuchaban quedaban admirados de sus enseñanzas, porque Jesús hablaba con toda autoridad, y no como los maestros de la Ley.

Si uno empezara la lectura del Sermón del Monte por el final, quizá esperaría descubrir cuestiones misteriosas, difíciles de comprender, dada la pretensión de que lo que Jesús había enseñado impactó a la gente que lo escuchaba. Sin embargo, uno se encuentra que la enseñanza de Jesús tiene que ver con el aquí y ahora de las personas, con cuestiones cotidianas, sobre el quehacer de la vida toda. Y, en la figura que Jesús utiliza respecto de las casas que permanecen y las que caen, uno puede apreciar que en las cosas cotidianas, en aquello que consideramos lo sencillo, es donde Jesús encuentra el secreto del éxito o del fracaso en la vida. Cabe destacar que Jesús lo sintetiza explicando que quien escucha lo que él enseña y hace lo que él dice, es una persona precavida que construye su vida de tal forma que cuando llegan las dificultades estas no tienen el poder para destruirla, sino que permanece en condiciones de seguir adelante.

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Escucha a tu Padre, que te Dio la Vida

23 junio, 2013

Proverbios 23.22

Escuchaba a un predicador que aseguraba que la falta de respeto que los padres experimentan respecto de sus hijos se debe a que los padres no han sabido ganarse el respeto deseado. Aseguraba este predicador que los padres no tienen derecho a ser respetados a menos que cumplan acertadamente su tarea paterna. Escuchar tal propuesta me provoco un conflicto. Para empezar, pensé que de ser cierta la propuesta de marras, ningún padre podrá ser respetado ya que ningún padre cumple acertadamente con su tarea paterna. Dirían los que saben que en el ejercicio de la paternidad, como en todo, existe siempre un margen de error. La segunda cuestión que consideré tiene que ver con la responsabilidad de los hijos, como seres creados a imagen y semejanza de Dios, para ser y hacer de acuerdo con su identidad. Es decir, para superar las deficiencias del padre, considerar los aciertos que este haya tenido y asumir como propia la responsabilidad de respetarlo.

De cualquier forma, creo que el predicador tuvo el acierto de ocuparse del tema de la paternidad destacando un hecho fundamental: la forma en la que los padres vivimos nuestra paternidad está determinada, cuando menos condicionada, por la manera en la que hemos vivido nuestra condición de hijos. Ante el modelo de paternidad bajo el cual nos formamos, son dos las respuestas más comunes. La primera, consiste en convertirse en mero continuador del modelo parental conocido. Somos como nuestro padre fue. La segunda representa la antítesis al modelo parental conocido, somos y hacemos con nuestros hijos exactamente lo contrario que nuestro padre fue e hizo. Somos lo contrario de lo que nuestro padre fue. La debilidad común de tan comunes modelos es una sola: renunciamos a ser el padre que cada uno de nuestros hijos necesitan.

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