Archive for the ‘Agentes de Cambio’ category

Eso de ser un padre viejo

20 junio, 2016

Uno de los problemas más frecuentes, angustiantes y complejos en la vejez es el que resulta del dolor causado por los hijos. Muchas veces, al escuchar las quejas, los lamentos y aún lo que se dice acerca de lo que enfrentan muchos ancianos, resulta difícil sustraerse del juicio fácil y condenatorio en contra de los hijos que parecen ser la fuente del dolor que viven sus padres. Sin embargo, la simpatía que podemos tener para los ancianos solos, incomprendidos y abandonados, no debe llevarnos a ignorar tanto las causas como las circunstancias que propician la difícil relación entre estos y sus hijos.

En cierta manera, la vejez viene a consolidar los modelos de relación establecidos desde la juventud de los padres y la niñez de los hijos. Consolidar es, según el diccionario, el dar firmeza o solidez a algo. La vejez afirma la forma en que padres e hijos aprendieron a relacionarse. Así que, en la vejez, se ve cumplida la ley de la siembra y la cosecha: el final de la vida es el tiempo en que se recoge mucho de lo que se ha sembrado.

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Por gracia, en él y para él

12 junio, 2016

Juan 15.1-8

Hemos dicho que uno de los peores pecados de la iglesia, si no el peor de ellos, es el reduccionismo que se hace del evangelio y, consecuentemente, de la gracia. La mayor evidencia de tal reduccionismo consiste en nuestro asumir que todo lo de Dios gira alrededor de nosotros, de nuestros intereses y nuestras necesidades. Domesticamos la fe, la hacemos apenas relevante para las cuestiones personales y familiares. En consecuencia, la tarea de la iglesia se vuelve en un mero asistencialismo; es decir, a prestar ayuda a quienes se hayan enredados y sufren las consecuencias de una vida que se agota en sí mismos. La tarea pastoral se deforma y resulta incapaz de preparar al pueblo de Dios para que lleve a cabo la obra de Dios y edifique la iglesia. Efesios 4.11

Una de las causas que explican tal perversión del evangelio y de la gracia consiste en el acercamiento meramente intelectual como presupuesto de la fe. Es decir, al conocimiento teórico de Dios mismo, así como de la persona y obra de su Hijo Jesucristo y del Espíritu Santo. Huelga decir que, en no pocos casos, tal conocimiento ni siquiera es propio de la persona, no resulta de su propio esfuerzo y raciocinio. Más bien, se nutre del testimonio de otros que, se pretende, conocen más que él.

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Asegúrense de permanecer libres

5 junio, 2016

Gálatas 5.1,13-14

La declaración paulina contenida en nuestro pasaje establece dos presupuestos básicos:

Cristo nos ha hecho libres. El sacrificio de Cristo y nuestra identificación con él, por medio del bautismo, nos proveen libertad:

  • Del poder de Satanás sobre nuestros pensamientos, emociones y acciones.
  • Del poder de nuestras propias pasiones e inclinaciones.
  • Del poder que las personas y nuestros modelos de relación tienen sobre nosotros.

Podemos perder la libertad que Cristo nos ha traído: (más…)