Archivo para febrero 2016

Hasta que la muerte nos separe

28 febrero, 2016

Lucas 1.5-25

En la vida matrimonial no son raros los momentos, ni escasas las circunstancias, en las que alguno de, o ambos  cónyuges, llegan a la triste conclusión de que ya no hay nada qué hacer. Se descubren o se crean razones para no seguir adelante. Y, es cierto, muchas cosas no sólo no salen como uno imaginaba, sino que atentan contra la integridad de las personas, las erosionan integralmente y justifican, o parecen hacerlo, la decisión de terminar con el vínculo matrimonial. Sin dejar de lado el hecho de que es creciente el número de parejas que, en efecto, no encuentran una mejor alternativa que la separación, ocupémonos aquí del significado y la prevalencia de la promesa contenida en la frase hasta que la muerte nos separe.

Fotos Junio 2009 163Zacarías es un marido que me cae bien. En estricto sentido estuvo atado a una relación que no le resultó lo que él esperaba. Además de ser la tristeza provocada por la esterilidad de su esposa, tenía que enfrentar el descrédito social y hasta profesional que su no ser padre le acarreaba. Como sacerdote, indudablemente aspiraba a que la cadena de siervos de Dios no se rompiera en su eslabón. Viejo, no tenía ni el consuelo ni el orgullo con el que los hijos y los nietos compensan las pérdidas de la vida.

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A los hijos, como a extraños

21 febrero, 2016

Salmo 127

Después de la relación de pareja, no hay otra que resulte más profunda y compleja que la relación filial. Esta tiene, aún, el poder de separar, distanciar, a las parejas. Por los hijos, el esposo -más frecuentemente-, pero, también la esposa, pasan a un segundo plano respecto de la lealtad, el sentido de pertenencia y la preferencia (entendiendo esta como la ventaja concedida a los hijos por sobre la pareja). Debemos decir que, generalmente, esta disposición materna y paterna, lejos de traducirse en un beneficio real en favor de los hijos, erosiona el todo de la estructura familiar. Ello porque la relación de la pareja viene a ser el cimiento de dicha estructura y del sistema familiar todo. Cuando la razón de los esposos se convierte en la razón de los padres, estamos ante una inevitable e integral crisis familiar.

Tres son los fenómenos típicos que expresan tal desviación de los principios y quehaceres familiares:

Alianzas disruptivas. La preferencia por los hijos o por alguno de ellos se traduce, invariablemente, en la ruptura o interrupción inesperada de la alianza matrimonial. Las relaciones que privilegian a los hijos convierten a estos en sustitutos de roles propios de la relación matrimonial. Confidentes, referentes, depositarios de la intimidad de los pensamientos y sentimientos, etc. Ello, desde luego, altera el equilibrio de la pareja y de la familia toda. (más…)

Amar no es suficiente

14 febrero, 2016

 

Aprovechemos la oportunidad que nos da San Valentín para hablar de un tema que a todos nos ocupa… y nos preocupa: Sí, hablemos del amor. Empecemos diciendo que cuando hablamos del amor no tenemos una idea precisa de lo que dicho concepto significa. En la práctica, la palabra amor significa lo que quien la pronuncia quiere y quien la escucha interpreta. Aun así, suponemos que la base garante de una buena relación de pareja es el amor, cualquier cosa que esto signifique.

Afinidad, atracción, emoción, sentimientos, deseo. Estas y otras cuestiones se consideran, generalmente, como los elementos constitutivos del amor de la pareja. Se pretende que mientras más espontáneas, de libre generación, son más poderosas y determinantes. Mientras más atraídos nos sintamos y mayor emoción nos produzca el estar juntos, más seguros podemos estar de la realidad de nuestro amor, pretendemos. Lo cierto es que la historia de la humanidad muestra, una y otra vez, que tal presupuesto no tiene sustento. Y, ¡no se diga la historia misma de nuestra propia vida, de nuestra experiencia amorosa!

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