Posted tagged ‘Testimonio’

Perfectamente Santos

27 abril, 2014

Que Dios mismo, el Dios de paz, los haga a ustedes perfectamente santos, y les conserve todo su ser, espíritu, alma y cuerpo, sin defecto alguno, para la venida de nuestro Señor Jesucristo. 1 Ts 5.23

 

Cuando el Pastor Armando Águila me invitó a compartir este pasaje con ustedes, vinieron a mi mente dos experiencias. La primera vivida en la década de los años setenta en Cuba. Tuve la oportunidad de hacer una visita pastoral a las iglesias cubanas. En un encuentro con jóvenes cristianos universitarios les pregunté cómo habían sido aceptados en la Universidad, siendo creyentes, y cómo hacían para permanecer escalando posiciones de reconocimiento académico, como era el caso en la mayoría de ellos. Después de un embarazoso silencio, uno de los jóvenes me dijo: Simplemente, nos ocupamos de ser los mejores en todo. Y, cuando alguien nos pregunta el porqué de nuestro esfuerzo y dedicación, les hacemos saber que nuestra condición de discípulos de Cristo nos obliga a dar testimonio de su Reino en todas y cada una de las áreas de nuestra vida personal.

La segunda experiencia la viví en esta Ciudad. Fui invitado como ponente ante un grupo de catedráticos universitarios, artistas e intelectuales y empresarios. Al terminar mi exposición, uno de los empresarios ahí presentes expresó su desconfianza y poco aprecio hacia los cristianos evangélicos. Disculpándose conmigo, explicó que su negocio es la renta de equipo de luz y sonido para eventos masivos. Por ello, nos dijo, conoce bien a los más reconocidos artistas evangélicos. No pocos les han recomendado a jóvenes para que trabajen con él, enfatizando que se trata de personas honestas por ser cristianas. Sin embargo, su malestar se debe a que se trata de jóvenes sin ambiciones ni deseos de superación. Jóvenes que con el pretexto de servir a Dios, abandonan trabajo y estudios a la menor provocación. Jóvenes que prefieren ser despedidos a trabajar los días que en sus congregaciones hay actividades. Terminó asegurando que la fe cristiana-evangélica convierte a los jóvenes en personas sin propósito ni sentido en la vida. En personas que no trascienden y no pueden tener una influencia positiva en la sociedad.

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Pueblo Santo y Amado por Él

6 enero, 2013

Colosenses 3.12-15

Una de las características de las comunidades cristianas evangélicas en México durante los primeros sesenta años del Siglo pasado fue su tendencia a la evasión. Al convertirse, los cristianos querían huir del mundo. Para ello desarrollaron estrictos códigos de conducta que tenían que ver con lo que vestían, lo que comían y bebían, así como con sus prácticas de diversión y entretenimiento social. Paradójicamente, al correr del tiempo y debajo de todos esos énfasis, se ha hecho notorio que, en cuanto a sus valores y su sentido de misión, la comunidad cristiana evangélica ha hecho suyos, cada vez más, la cultura, los valores y los modelos de vida de lo que la Biblia denomina como este siglo.

El individualismo, la búsqueda del placer como la razón de la vida y la compulsión por la prosperidad material son las razones que, en no pocos casos, animan el desarrollo de una fe seudocristiana que pretende justificar tales valores y hacer posible el cumplimiento de las expectativas que les acompañan. Así, se sirve a Dios de manera egoísta (procurando el beneficio personal), la felicidad se convierte en el punto de referencia de las decisiones y acciones, al mismo tiempo que el éxito de la vida se mide en función de lo que se tiene y no de lo que se es. Dada esta realidad, cada vez más los cristianos se asemejan a los incrédulos, independientemente de cómo vistan, de qué coman y beban y del cómo se diviertan. Al hacer suyos los valores de la cultura de este siglo, pierden su identidad como discípulos de Cristo y viven como los que no tienen esperanza.

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Dominio Propio, Capacidad para Hacer el Bien

26 noviembre, 2011

Pedro 1.3-11

Dominio propio es el cuarto elemento que añaden a su servicio los cristianos. Conviene recordar aquí que quienes no crecen como cristianos, son igual que ciegos que olvidan las misericordias recibidas de Dios. Tomar en cuenta esto es especialmente importante al considerar el tema del dominio propio, puesto que la presencia o ausencia del mismo pone en evidencia el grado de compromiso del creyente.

Quizá convenga decir aquí que el dominio propio tiene mala fama y mala suerte. Mala fama porque a nadie le agrada que se le exija o recuerde que debe tener dominio propio. Especialmente, porque casi siempre se asocia la falta de este con las debilidades de carácter, las adicciones y/o las decisiones o promesas incumplidas. Y, ¿a quién le gusta que le recuerden o reclamen que no puede controlar sus pasiones, instintos o actitudes?

Tiene mala suerte porque es algo de lo que muchos se habla, y poco se entiende. Y es que, hablar de dominio propio conlleva un problema intrínseco. Platón (427-347 aC), se preguntaba:

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