Archive for the ‘Perseverar’ category

La Necesidad de Orar Siempre y no Desmayar

1 septiembre, 2013

Lucas 18.1-8

 Una de los primeros nombres que recibieron los seguidores de Jesús, fue: los del camino. Desde luego, esto se refería a la autodefinición de Jesús mismo, cuando dijo yo soy el camino, la verdad y la vida. Pero también se debe a la comprensión del hecho de que seguir a Jesús es un proceso, con muchas etapas, equiparable al encontrarse siempre en camino.

El apóstol Pedro llama a los creyentes extranjeros y peregrinos. Reforzando así la idea de que nos caracterizamos por un avanzar constante. Quienes hemos viajado sabemos que los muchos días de viaje producen, ineludiblemente, cansancio. Hecho que es provocado tanto por las cosas negativas del viaje, como por la emoción y la tensión de aquello nuevo que vamos descubriendo y enfrentando.

El pasaje que hemos leído forma parte de una serie de enseñanzas de Jesús acerca de la tensión resultante de vivir como extranjeros, como extraños a los otros, nuestra fe. Ir por la vida sosteniendo valores distintos a los de quienes nos rodean; ir por la vida creyendo en la realidad de cosas que no vemos y que los demás desestiman; ir por la vida contra corriente, luchando con nosotros mismos, todo ello termina por cansarnos y desanimarnos.

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Un Camino al Través del Desierto

28 julio, 2013

Isaías 43.19

Frente a casa hay un árbol alto y frondoso. Sus ramas están tan tupidas de hojas que, muchas veces, cuando llueve uno puede permanecer seco a la sombra de las mismas. Sin embargo, cuando llega el invierno, las hojas caen y las ramas quedan desnudas. Pero, sabemos que la primavera se acerca cuando, poco a poco, pero sin descanso, brotan nuevas hojas hasta que el árbol recupera su espléndido follaje. Me gusta este árbol, se ha convertido en una parábola de la vida. Me ha enseñado que, en esta, siempre hay algo más que lo que ahora vemos. Que el término de una etapa sólo marca el inicio de otra nueva.

La Biblia nos enseña que la vida está llena de los llamados puntos de inflexión. Es decir, de coyunturas, positivas y negativas, que cambian el curso de la misma. Dada su naturaleza e impacto, sirven como un parteaguas que divide la vida en el antes y el después. Establecen el final de una forma de vida y, desde luego, anuncian el inicio de una nueva manera de vivir la vida. Resulta interesante destacar que el diccionario define la palabra coyuntura, como ocasión, tiempo oportuno para algo.

Especialmente, en tratándose de cuestiones trágicas, de pérdidas, hemos aprendido a considerar tales coyunturas sólo como final y pocas veces como principio. Cuando mi madre murió, la vida acabó para mí. Cuando mi esposo me abandonó, todo se terminó. Cuando enterré a mi hijo perdí mi propia vida. Son estas expresiones que hemos oído, y quizá dicho, en momentos torales de nuestra existencia. Cuando algo deja de ser, asumimos que con ello ha llegado el final del todo.

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