Archive for the ‘Agentes de Cambio’ category

Procuren Llevar una Vida Santa

17 marzo, 2013

Hebreos 12.14-16 NTV

Dicen que la inflación de las palabras produce la devaluación de las mismas. Tal pareciera que algo así ha sucedido con la palabra santidad y sus derivadas. Tanto se ha mencionado, tantos son los que hablan de santidad que, pareciera, no sólo las palabras que la definen sino la santidad misma ha perdido su trascendencia e importancia en la vida cotidiana. Sin embargo, la Biblia, la Palabra de Dios, sigue insistiendo en su exhortación para que procuremos llevar una vida santa ya que, nos advierte, los que no son santos no verán al Señor.

Como sabemos, la palabra santo significa un estado de pureza. Aún cuando, dada nuestra condición humana, no podemos evitar del todo la práctica del pecado, somos animados a procurar, a esforzarnos para llevar una vida santa, a mantenernos en un estado de pureza. Cabe señalar que la exhortación contenida en nuestro pasaje se da en un contexto de conflicto. El verso doce nos anima a renovar las fuerzas de las manos cansadas y a fortalecer las rodillas debilitadas. El verso trece, por su lado, nos anima a trazar un camino recto para nuestros pies. Indicando que si lo hacemos así, los débiles y los cojos no caerán, sino que se fortalecerán.

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Yo, Tú, Nosotros

24 febrero, 2013

Génesis 2.18

En la relación matrimonial, en el día al día de la misma, los malentendidos son fuente de graves y dolorosos conflictos. Del poder de los malentendidos se puede decir lo mismo que se dice del poder de la lengua: He aquí,  ¡cuán grande bosque enciende un pequeño fuego! Santiago 3.5 Desde luego, hay de malentendidos a malentendidos, uno de ellos, poderoso y definitorio de la relación es el que tiene que ver con la identidad y los patrones de relación entre los esposos.

Identidad es la conciencia que una persona tiene de ser ella misma y distinta a las demás. Y, si conciencia es la propiedad del espíritu humano de reconocerse en sus atributos esenciales y en todas las modificaciones que en sí mismo experimenta. Resulta entonces que el malentendido respecto de quién soy como persona y cuál es mi papel en este matrimonio; así como el quién es mi cónyuge como persona y cuál es su papel en este matrimonio, resulta la fuente generadora de conflictos, fruto, estos, del desajuste existente entre quienes, al no saber quiénes son, terminan no sabiendo qué es lo que se espera de ellos. Sí, mi propuesta es que muchos y los más serios problemas de las parejas se originan en conflictos de identidad (cómo me veo y cómo veo al otro), y del consiguiente malentendido respecto de las obligaciones y derechos de uno y otro.

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¿Casada con Peter Pan?

17 febrero, 2013

El reclamo más frecuente que escucho de esposas en situación de crisis es: mi marido no me deja ser yo misma. Si no soy o hago como él quiere, me manipula, me agrede, me chantajea para que sea como y quien él quiere que sea. No pocas terminan asegurando: es un macho. Sin dejar de lado el hecho de que las causas de los conflictos de pareja son multifactoriales, alimentados tanto por el hombre como por la mujer, ocupémonos aquí de la expresión más perfecta de la inmadurez masculina, el machismo.

El machismo, esa actitud de prepotencia de los varones respecto de las mujeres, tiene tanto una razón espiritual como una sicológica. Respecto de la primera, el machismo evidencia la pérdida de la identidad primaria con la que el ser humano ha sido creado. Como deja de ser a imagen y semejanza de Dios, se convierte en caricatura de sí mismo. La pérdida de sus valores fundamentales: la dignidad, la integridad y la libertad, lo llevan a vivir y a actuar animado por sus temores. Al no tener conciencia de quién es, resulta incapaz de relacionarse en condiciones de igualdad, aprecio y respeto con sus semejantes, principalmente con las mujeres. Génesis 3.16-19 Ello nos lleva a la razón sicológica: quien no sabe quién es, cuál su propósito en la vida y cómo relacionarse con sus semejantes, se vuelve vulnerable sicológica y emocionalmente. Incapaz de reconocer y administrar adecuadamente sus patrones de pensamiento y sus emociones, sólo puede establecer relaciones codependientes que le ofrecen el seudobeneficio del ocultamiento de sus temores y del pretendido control de sus relaciones. Propiciando así una falsa sensación de seguridad.

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