Archive for the ‘Pecado’ category

Restaura en mi la alegría de tu salvación

18 diciembre, 2016

Salmos 51 NTV

El Salmo 51 hace evidente que David era un hombre en conflicto. Vivía una realidad que era ajena a su ser. Lo que hacía no estaba en correspondencia con lo que David sabía que era. Él era un hombre temeroso de Dios que había pecado. Era un hombre sensible y deseoso de agradar al Señor; al mismo tiempo, el mismo que actuaba egoístamente, lastimaba a otros y terminaba ofendiendo a aquel a quien deseaba agradar.

El conflicto de David era provocado por el hecho de que lo que hacía, por más que abundara en ello, no lo hacía otra persona. La abundancia de su pecado, lo frecuente de sus faltas, no lograban transformarlo en una persona diferente. No lograban quitar su temor de Dios, ni acallaban el llamado de su corazón para buscar el rostro del Señor. Muchos de nosotros podemos comprender el conflicto de David. Amamos a Dios, sin lugar a dudas, pero igual lo ofendemos. Nuestras muchas faltas no logran destruir nuestro amor por lo bueno y nuestro deseo de vivir dignamente.

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Procuren Llevar una Vida Santa

17 marzo, 2013

Hebreos 12.14-16 NTV

Dicen que la inflación de las palabras produce la devaluación de las mismas. Tal pareciera que algo así ha sucedido con la palabra santidad y sus derivadas. Tanto se ha mencionado, tantos son los que hablan de santidad que, pareciera, no sólo las palabras que la definen sino la santidad misma ha perdido su trascendencia e importancia en la vida cotidiana. Sin embargo, la Biblia, la Palabra de Dios, sigue insistiendo en su exhortación para que procuremos llevar una vida santa ya que, nos advierte, los que no son santos no verán al Señor.

Como sabemos, la palabra santo significa un estado de pureza. Aún cuando, dada nuestra condición humana, no podemos evitar del todo la práctica del pecado, somos animados a procurar, a esforzarnos para llevar una vida santa, a mantenernos en un estado de pureza. Cabe señalar que la exhortación contenida en nuestro pasaje se da en un contexto de conflicto. El verso doce nos anima a renovar las fuerzas de las manos cansadas y a fortalecer las rodillas debilitadas. El verso trece, por su lado, nos anima a trazar un camino recto para nuestros pies. Indicando que si lo hacemos así, los débiles y los cojos no caerán, sino que se fortalecerán.

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