Archivo para enero 2015

Pero ninguno les creyó

25 enero, 2015

Marcos 16

Creo que más de alguna vez los cristianos llegamos al momento en el que pensamos que, si hubiéramos conocido personalmente a Jesús, la historia de nuestra fidelidad sería diferente. Hubiéramos sido más santos, más perseverantes, más fieles, etc. Sin embargo, la historia de aquellos que anduvieron con el Señor no parece dar sustento a nuestras especulaciones. La historia de quienes olieron el aliento del Señor, así de cerca de él estuvieron, resulta muy parecida a la nuestra: incrédulos, traidores, desconfiados, inconstantes en su caminar cristiano, etc.

Si he de hacerla de Abogado del Diablo de los compañeros de Jesús, sólo apuntaría en su defensa –cuando menos en un intento de explicación de sus altibajos-, que el caminar al lado de Jesús expone a las personas a una constante de tensión, les obliga a responder a cosas no conocidas e incomprensibles, a estar a la altura de circunstancias que nunca en la vida se le ocurriría a cualquiera que tendría que enfrentar. Como eso de que, al que vieron morir en la cruz y ya había sido sepultado, vivía y los mandaba llamar para encontrarse con ellos.

(más…)

Entrega total y suficiente

18 enero, 2015

Autora invitada: Ana Delia Macías

Marcos 15:29-32

Si hacemos un recuento de los momentos que Jesús vivió desde la última cena que tuvo con sus discípulos “más o menos”, nos podemos imaginar el origen del estado físico en que se encontraba Jesús al momento de su agonía. No había ni bebido, ni comido, ni reposado, pues después de ahí se retiró a orar al Huerto del Getsemaní y dice la Palabra de Dios en Lucas 22:44, que en medio de gran sufrimiento oraba aún más intensamente, y el sudor le caía a tierra como grandes gotas de sangre. Después de ahí fue arrestado y fue llevado de un lugar a otro (suponemos que sin ninguna consideración) Primero los insultos en la casa de Anás, luego los azotes con Caifás el sumo sacerdote, después la corona de espinas, luego con una cruz a cuestas hacia el Monte Calvario y además  por si fuera poco soportó en silencio varias horas éste  intenso sufrimiento.

Dice el evangelio de Marcos que antes de exclamar “Tengo sed” le dieron a beber vino mezclado con mirra y el lo rechazó. Algunos estudiosos dicen que ésta mezcla era una especie de sedante para aminorar el dolor. Después de su exclamación, le dieron vinagre que regularmente se usaba para aumentar el dolor de las heridas y apresurar la muerte a los que crucificaban.

(más…)

Para alabanza de su gloria

18 enero, 2015

Efesios 1.11-12; 3.10-11, 21

… A todos los que llevan mi nombre, a los que yo creé y formé, a los que hice para gloria mía. Isaías 43.7

En el ser de la persona se encuentra el quehacer de la misma. Quién eres determina cuál es tu tarea. Sabemos que somos creados por Dios a imagen y semejanza suya. Los creyentes, además de que somos hechura de Dios, somos creados en Cristo Jesús para buenas obras. Ef 2.10. Fijémonos que a la definición de nuestra identidad, sigue la declaración de nuestro propósito: para buenas obras.

Si los creyentes somos el Cuerpo de Cristo y miembros cada uno en lo particular (1 Co 12.27); luego entonces, nuestro tema tiene que ver tanto con nuestra identidad como con nuestra tarea. ¿Para qué somos Iglesia?, cabe preguntarnos. ¿Qué es lo que se espera que hagamos?, sería otra manera de formular la misma pregunta.

(más…)