Archivo para noviembre 2013

En el Barbecho de los Pobres hay Mucho Pan

24 noviembre, 2013
 
En el barbecho de los pobres hay mucho pan;
mas se pierde por falta de juicio. Proverbios 13.23

Este es un pasaje interesante y revelador. Primero, porque nos remite a una figura propia de la agricultura, el barbecho. Se llama así a la tierra labrantía que no se siembra durante uno o más años. Es decir, a la tierra que tiene todo lo necesario para ser productiva pero que, por diferentes razones, permanece en descanso. Además, el pasaje resulta revelador porque señala que en aquello que no se cultiva, el pobre tiene mucho pan. Es decir, el pasaje denuncia que la pobreza que se sufre es resultado de que no se trabaje la tierra que tiene todo para producir. Finalmente, el pasaje revela también la razón por la que el pobre sufre carencias teniendo una tierra productiva. Tal razón es la falta de juicio. Aquí esta falta de juicio se refiere al conflicto que la persona enfrenta ante la falta de equidad entre su realidad y sus expectativas.

Las personas que no pueden compaginar su realidad con sus expectativas son personas insatisfechas a las que nada les trae contentamiento. No habría mejor explicación al hecho de que el pobre se niegue a explotar la riqueza de su tierra, de los dones recibidos, que el hecho de que no encuentra satisfacción en realizar la tarea que le es propia. Ello, porque sus expectativas son otras. No asume, no hace propio, que los dones recibidos –sus capacidades, sus recursos, sus relaciones, etc.- son los de un labrador y se propone realizar alguna otra tarea más acorde con sus expectativas. Estas, desde luego, no tienen que ver con el cumplir la vocación o llamamiento que ha recibido, sino con el satisfacer los deseos aprendidos, estar acorde con lo que los otros opinan y esperan de él, o estar en condiciones de sostener una batalla con aquellos con quienes está en competencia para demostrar quién puede más, quién sabe más, quién tiene más.

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Ya no Me Siento A Gusto Contigo

17 noviembre, 2013

Marcos 10.3-9 NTV

Dicen que el matrimonio se compone de tres elementos: ella, él y las circunstancias. De estos tres, el tercero, las circunstancias, siempre son cambiantes. Sexualidad, hijos, patrimonio, amistad, etc., son las diversas formas en que las circunstancias se expresan y contribuyen a definir, a dar forma, a la relación matrimonial. Convendría agregar aquí el que, cada vez más, hay un elemento subyacente que contribuye a la calidad de las relaciones matrimoniales, este es el pesar como contraparte del contentamiento.

Los estudiosos de las relaciones humanas aseguran que toda relación inicia con la etapa del enamoramiento. Wikipedia define a este como un estado emocional surcado por la alegría, intensamente atraído por otra persona que le da la satisfacción de alguien quien pueda comprender y compartir tantas cosas como trae consigo la vida. Si contentamiento es satisfacción, pesar es el sentimiento o dolor interior que molesta y fatiga el ánimo. Son muchas las razones que pueden llevar pesar a una relación matrimonial, tanto a uno como a ambos miembros de la pareja. Sin embargo, una de las causas más importantes y frecuentes de tal pesar tiene que ver con el dinero. Con los bienes que se poseen o que no se tiene. Tanto con su adquisición (quién y cómo), como con la administración de los mismos.

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El Simón que Todos Llevamos Dentro

9 noviembre, 2013

Hechos 8.9-24

El cristianismo tiene muchos rostros, tantos como cristianos hay. Algunos de estos son rostros incómodos, feos, como los de Jimmy Swagart y tantos otros tele-evangelistas que han avergonzado al evangelio. Otros son rostros bellos, enriquecedores, como el de la Madre Teresa o el de la mujer más sencilla que es un ejemplo de fidelidad al Señor. El mundo conoce a Cristo por los rostros que ve. Simón el Mago, también representa a Cristo, desafortunadamente su representación resulta en demérito de Cristo y del evangelio. Simonía. Sin embargo, nos ofrece la oportunidad de, estudiando su caso, preguntarnos sobre el rostro que nosotros ofrecemos al mundo.

Hay una palabra clave en esta historia, la dice Pedro cuando reprende a Simón: “piensas”. “Piensas que los dones de Dios se pueden comprar”. El término usado por Pedro es nomizo, y este es un término interesante y revelador, significa: “practicar una costumbre”. Lo que alarma e irrita a Pedro es que Simón, que había creído y recibido el bautismo, seguía pensando como acostumbraba hacerlo antes de su conversión. El “conjunto de valores, creencias, inclinaciones, tradiciones, instituciones, lenguaje”, la cultura de Simón seguía siendo la misma a pesar de que él era una nueva criatura en Cristo.

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