Archive for the ‘Divorcio’ category

Si su esposo muere

17 junio, 2018

1 Corintios 7

Una esposa está ligada a su esposo mientras el esposo vive.Si su esposo muere, ella queda libre para casarse con quien quiera, pero solamente si ese hombre ama al Señor.

Fe y familia 2018He escogido este pasaje (vs 39), para que tengamos presente que las relaciones matrimoniales tienen fin, se acaban. De acuerdo con Pablo, la vigencia del vínculo matrimonial está determinada por la vida de los cónyuges. De ahí el hasta que la muerte nos separe, frase con la que establecemos el límite de nuestro compromiso matrimonial. Pero, nuestro pasaje también considera el que la relación matrimonial puede acabarse antes de que uno de los cónyuges muera. Esta salvedad tiene que ver con el conflicto que resulta cuando uno de los cónyuges decide no seguir a Cristo. En tal caso, recomienda el Apóstol, quien sí sirve a Cristo debe dejar que el otro se vaya.

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Si no hay más remedio, el divorcio, pero…

31 julio, 2016

Eclesiastés 3.1, 5-6

Propongo a ustedes que el divorcio es mucho más que el acto de autoridad que declara inexistente la relación matrimonial. Es un proceso que inicia mucho antes de llegar ante un juez y que después de tal coyuntura genera nuevas dinámicas relacionales que no se extinguen, ni siquiera, con la muerte de uno de los cónyuges o la de ambos. Las relaciones de pareja disfuncionales son un continuo, un quehacer que se extiende sin interrupción. Se pueden identificar sus efectos aun cuando no se puede identificar su origen ni, mucho menos, anticipar la complejidad de sus consecuencias. Por ello es que no hay dos divorcios iguales ni con las mismas consecuencias particulares. De ahí que, si bien todo divorcio es un fracaso, este resulta y se manifiesta de maneras únicas y peculiares.

Podemos, sin embargo, considerar que todo divorcio inicia con un distanciamiento de la pareja. Este separar puede resultar de un no asumir desde el inicio de la relación la condición singular de la misma, su unidad, que no pueden dividirse sin que su esencia se destruya o altere: Por esa razón el hombre deja a su papá y a su mamá, se une a su esposa y los dos se convierten en un solo ser. Génesis 2.24  La otra expresión del distanciamiento resulta del desafecto, es decir de la separación afectiva, emocional y moral de la pareja. El desafecto consiste tanto en dejar de estimar al otro como el incurrir en la malquerencia, la antipatía, del mismo.

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El divorcio, una concesión

23 agosto, 2015

Malaquías 2; Jeremías 3; Mateo 19

Serie de meditaciones pastoralesEl divorcio es una realidad cotidiana que hemos aprendido a ver con normalidad. El número creciente de parejas que se
divorcian, las facilidades legales para hacerlo y, sobre todo, la aceptación social del divorcio como un mal menor, explican tal normalidad. Sin embargo, es un hecho que cualquiera que ha experimentado los efectos del divorcio, de facto o de jure, sabe del desequilibrio, el dolor y las consecuencias en cadena que este representa. No hay divorcio que no sea un fracaso. No hay divorcio que sea sólo ganancias. De ahí la necesidad de acercarnos al tema procurando prevenir las causas que pueden provocar un divorcio y, ante la realidad del mismo, hacer lo que corresponde para paliar los efectos negativos del mismo sobre todos aquellos que lo sufren.

La Biblia hace una sorprendente declaración respecto de la posición de Dios ante el divorcio. Asegura que Dios lo odia, lo aborrece. Esto significa que Dios no solamente lo rechaza, sino que está contra él. De nuestro pasaje en Malaquías podemos entender por qué es que Dios odia el divorcio: este separa a la persona de Dios, traiciona los votos matrimoniales e impide que la pareja tenga hijos o que estos vivan para Dios. Más aún, cuando quien toma la iniciativa de romper el vínculo matrimonial consagrado a Dios, lo hace por otra razón que no sea la infidelidad de su cónyuge, abruma a este de crueldad y, de acuerdo con la traducción Dios Habla Hoy, él mismo se convierte en depositario del odio de Dios.

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Ya no Me Siento A Gusto Contigo

17 noviembre, 2013

Marcos 10.3-9 NTV

Dicen que el matrimonio se compone de tres elementos: ella, él y las circunstancias. De estos tres, el tercero, las circunstancias, siempre son cambiantes. Sexualidad, hijos, patrimonio, amistad, etc., son las diversas formas en que las circunstancias se expresan y contribuyen a definir, a dar forma, a la relación matrimonial. Convendría agregar aquí el que, cada vez más, hay un elemento subyacente que contribuye a la calidad de las relaciones matrimoniales, este es el pesar como contraparte del contentamiento.

Los estudiosos de las relaciones humanas aseguran que toda relación inicia con la etapa del enamoramiento. Wikipedia define a este como un estado emocional surcado por la alegría, intensamente atraído por otra persona que le da la satisfacción de alguien quien pueda comprender y compartir tantas cosas como trae consigo la vida. Si contentamiento es satisfacción, pesar es el sentimiento o dolor interior que molesta y fatiga el ánimo. Son muchas las razones que pueden llevar pesar a una relación matrimonial, tanto a uno como a ambos miembros de la pareja. Sin embargo, una de las causas más importantes y frecuentes de tal pesar tiene que ver con el dinero. Con los bienes que se poseen o que no se tiene. Tanto con su adquisición (quién y cómo), como con la administración de los mismos.

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