Archive for the ‘Gracia’ category

Capacitados por la gracia

29 mayo, 2016

2 Corintios 3.5 BLP

Pocos saben que Buzz Aldrin, quien, junto con Neil Armstrong, fue uno de los dos primeros hombres en caminar en la Luna, celebró la Comunión a bordo del nódulo lunar. Comió el pan y bebió el vino que su congregación habían preparado para tan especial ocasión. Como Aldrin, son muchos los creyentes que ha destacado en los terrenos tan, aparentemente, alejados de la fe: las ciencias exactas, las ciencias médicas, las transformaciones sociales, la música, la pintura, la literatura, la poesía, etc.

En nuestra cotidianidad somos también testigos de los logros que muchos creyentes y los suyos obtienen a pesar de sus orígenes pobres y carentes de todo. Mi Padre, hijo de un hombre analfabeto, por ejemplo, obtuvo su doctorado en sociología de la religión en la Universidad de Birmingham, en Inglaterra, a la edad de 65 años, con Mención Honorífica. Muchos estudiantes, hijos de creyentes, destacan entre sus compañeros, por su liderazgo, la firmeza de su carácter y sus logros académicos. Son muchos los creyentes que destacan en el ejercicio de sus profesiones; así como son muchos, también, los que destacan en los diversos ámbitos de la cultura, el arte, la economía, los sindicatos, las cooperativas y en muchas de las cuestiones sociales.

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Papá, querido papá

22 mayo, 2016

Gálatas 4.1-7,9

Una de las principales críticas que se hacen al cristianismo es que este promueve una vida de reglas, exigencias y descalificaciones. Se le acusa, también, de promover el oscurantismo intelectual pues, se dice, impide a las personas pensar por sí mismas y se les imponen maneras de pensar que las limitan y hacen manipulables. Se enseña y se aprende a no pensar. Lamentablemente, debemos aceptar que hay una gran dosis de razón en tales apreciaciones y acusaciones. Desde nuestros púlpitos se promueve una cultura de culpa, la misma que establece reglas y metas inalcanzables, e innecesarias desde la perspectiva bíblica, para alcanzar y conservar la salvación.

Propongo a ustedes que tal cultura de culpa es un resabio de nuestra experiencia anterior a Cristo y de la cosmovisión resultante de la misma. El sabor desagradable, de nuestra vida sin Cristo, impide la plena comprensión y la aceptación de la gracia. Es decir, del favor inmerecido que hemos recibido sólo porque hemos hecho nuestro el sacrificio de Cristo en la cruz. El peso de nuestra cosmovisión, personal, familiar y social, nos dice que no hay desayunos gratuitos; es decir, que en la vida sólo se tiene derecho a aquello que ha representado el esfuerzo y el merecimiento adecuados. Esto es lo justo, pensamos.

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