Archive for the ‘Fruto del Creyente’ category

Fruto a su Tiempo

9 febrero, 2014

Salmo 1

Imaginar, esa facultad del alma que nos permite crear imágenes de lo que todavía no es, es privilegio de los seres humanos. Dios, asegura el Eclesiastés 3.11, puso además en la mente humana la idea de lo infinito. Es decir, la capacidad de abarcar con el pensamiento la totalidad de los acontecimientos pasados y futuros, y al irresistible deseo de comprender su sentido y su porqué. Dada tal capacidad es que los seres humanos podemos soñar, desear, proponernos hacer de y con nuestra vida algo que trascienda. Esto es lo que explica nuestras elecciones: matrimoniales, paternales, profesionales, etc.

Sí, hemos sido creados con la capacidad de idear y realizar aquello que anhelamos. Según Salomón es Dios mismo quien ha puesto eternidad en nuestro corazón. Es decir, es Dios quien anima nuestra vocación y nos capacita para realizarla. Consecuentemente es propio de nosotros hacerlo y tenemos la autoridad para hacerlo sobreponiéndonos a las dificultades que lograrlo implica. Sin embargo, todos enfrentamos, en mayor o en menor grado, un enemigo que estorba la realización de aquello que nos es propio. Un obstáculo para materialización de nuestro llamamiento. Se trata de la autosuficiencia. Es decir, la pretensión de que nos bastamos a nosotros mismos. Que somos suficientes tanto para decidir el qué como el cómo.

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Reino de Dios y Fruto del Creyente

27 mayo, 2012

… siguiendo la verdad en amor, crezcamos en todo en aquel que es la cabeza, esto es, Cristo. Efesios 4.15

Reino de Dios y fruto, son dos conceptos que van de la mano en el pensamiento bíblico. Quienes están en el Reino y bajo la influencia del mismo son llamados a fructificar. Es decir, a reproducir en su oikos, su área de influencia, lo que está en ellos. El orden de Dios, la compasión de Cristo, el poder del Espíritu Santo. Basta con mirar a nuestro alrededor para comprender la importancia que tiene el que el Reino de Dios se establezca en nuestro oikos y produzca el fruto deseado. Razón para ello son, tanto las necesidades de las personas, causa y efecto del pecado individual y social, así como la disposición de muchas personas a buscar respuesta más allá de lo que conocen y controlan en sus vidas. El surgimiento de tantas espiritualidades es prueba evidente tanto de lo primero como de lo segundo.

Respecto del papel que nos toca jugar como iglesia y como individuos en esta coyuntura, conviene hacer un par de consideraciones:

Todo cristiano conoce el propósito de Dios para su vida. Nuestro Señor Jesucristo no juega ni a las escondidas, ni al “juego del ahorcado”. Él ha sido claro en su propósito y en sus medios. El mandato toral a sus seguidores consiste en que vayan y hagan discípulos. Nos dice el qué y nos dice el cómo: “enseñándoles a obedecer todo lo que les he mandado a ustedes”.

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Que Desempeñen su Ministerio

10 marzo, 2012

Efesios 4.11-16

Como sabemos, la comunidad de creyentes en Cristo Jesús es casa espiritual y sacerdocio santo. Es, por lo tanto, una comunidad de influencia llamada a cumplir la tarea de acercar a Dios a los hombres y llevar a estos a Dios. Dada la complejidad y las dificultades que el Cuerpo de Cristo enfrenta en el cumplimiento de su tarea, ha sido necesario que Dios la provea de los recursos adecuados y oportunos que la perfección y capaciten para tal fin.

Tales recursos son, tanto los dones o carismas espirituales como los que podemos considerar como hombres/mujeres don; es decir, aquellos miembros del Cuerpo que han sido previamente capacitados y dados a la Iglesia para que cumplan dentro de la misma con una función particular. Es a estos a quienes el Apóstol Pablo se refiere cuando indica que: Cristo dio los siguientes dones a la iglesia: los apóstoles, los profetas, los evangelistas, y los pastores y maestros. 12 Ellos tienen la responsabilidad de preparar al pueblo de Dios para que lleve a cabo la obra de Dios y edifique la iglesia, es decir, el cuerpo de Cristo. Efesios 4.11-12 NTV

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