Archive for the ‘Amar a la Esposa’ category

Los dos se convierte en uno solo

10 junio, 2018

Génesis 2.23ss; Efesios 5.21ss

Propongo a ustedes que en nuestro pasaje encontramos, respecto del matrimonio, propósito, forma y condiciones. En efecto, el propósito del matrimonio es formar una nueva persona, la pareja. La forma en que esto se logra es mediante la renuncia a aquello que impide el propósito. La confianza resulta ser la condición que hace posible tal renuncia y el cumplimiento del propósito matrimonial. Es decir, en la medida que los cónyuges confían uno en el otro es que estarán dispuestos a renunciar a lo que sea necesario pues la confianza mutua hace de su relación lo más valioso e importante para ambos.

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Si no hay más remedio, el divorcio, pero…

31 julio, 2016

Eclesiastés 3.1, 5-6

Propongo a ustedes que el divorcio es mucho más que el acto de autoridad que declara inexistente la relación matrimonial. Es un proceso que inicia mucho antes de llegar ante un juez y que después de tal coyuntura genera nuevas dinámicas relacionales que no se extinguen, ni siquiera, con la muerte de uno de los cónyuges o la de ambos. Las relaciones de pareja disfuncionales son un continuo, un quehacer que se extiende sin interrupción. Se pueden identificar sus efectos aun cuando no se puede identificar su origen ni, mucho menos, anticipar la complejidad de sus consecuencias. Por ello es que no hay dos divorcios iguales ni con las mismas consecuencias particulares. De ahí que, si bien todo divorcio es un fracaso, este resulta y se manifiesta de maneras únicas y peculiares.

Podemos, sin embargo, considerar que todo divorcio inicia con un distanciamiento de la pareja. Este separar puede resultar de un no asumir desde el inicio de la relación la condición singular de la misma, su unidad, que no pueden dividirse sin que su esencia se destruya o altere: Por esa razón el hombre deja a su papá y a su mamá, se une a su esposa y los dos se convierten en un solo ser. Génesis 2.24  La otra expresión del distanciamiento resulta del desafecto, es decir de la separación afectiva, emocional y moral de la pareja. El desafecto consiste tanto en dejar de estimar al otro como el incurrir en la malquerencia, la antipatía, del mismo.

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Cuando los esposos decepcionan

17 julio, 2016

Creo que si se hiciera una encuesta respecto del número de esposos que decepcionan, este sería similar al del número de las esposas decepcionadas. Y, no, no estoy proponiendo una perogrullada, me refiero al hecho de que la decepción resulta tanto de lo que el esposo hace o deja de hacer, como de las expectativas incumplidas de las esposas. Y es que decepción no es otra cosa sino pesar, es decir, arrepentimiento y dolor.

El arrepentimiento, el dolor, de las esposas resulta de la mezcla de los estímulos negativos que resultan de las actitudes del esposo, de sus conductas, de sus excesos y omisiones, etc., con las expectativas que la esposa se ha creado respecto de su marido. Expectativas estas que pueden ser legítimas y sinceras, viables. Pero, también pueden ser fruto de la imagen que la mujer hace de su esposo. De su querer ver lo que no hay y, por lo tanto, de la disposición de vivir en lo que podemos llamar, una realidad virtual, es decir que tiene una existencia aparente y no real. En otras palabras, los esposos que decepcionan requieren de un ambiente, de una disposición de circunstancias que favorezcan sus excesos u omisiones. Consideremos algunos casos bíblicos que nos ayudarán en la comprensión de este asunto.

Abram. Génesis 12.10ss. Abram y Sara tuvieron que ir a Egipto debido a la hambruna que se padecía en Canaán. Dado que Sara destacaba por su belleza, Abram tuvo miedo de que lo asesinaran para quedarse con ella así que la instruyó para que dijeran que eran hermanos. Una verdad a medias, por cierto. La belleza de Sara impresionó de tal forma a los egipcios que terminó siendo tomada como esposa por el faraón con consecuencias devastadoras para este y para su imperio.
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Entre el amor y el respeto

3 julio, 2016

Efesios 5.21-33

Iniciamos un ciclo de meditaciones respecto de los claroscuros de la relación de pareja. Claroscuros son el conjunto de rasgos contradictorios de una persona o una situación. Se trata, entonces, de un acercarnos a cuestiones que en la relación de pareja contradicen, enfrentan a sus integrantes al tener puntos de vista diferentes respecto de cuestiones torales para ellos. Desde luego, nos ocuparemos del hecho de que las cosas son como son, no como deberían ser, y, en consecuencia, trataremos de descubrir los principios bíblicos que nos permitan lidiar con tales claroscuros.

Nuestro pasaje resulta de particular importancia porque establece los que podemos considerar como los fundamentos de una relación sana, complementaria y posibilitadora de la realización plena de los integrantes del matrimonio y de la relación matrimonial en sí misma. Lo primero que resulta de una lectura cuidadosa es que Pablo establece que no se pide a la pareja que hagan el mismo aporte a su relación. Lo clásico sería pensar que a ambos se les requiera lo mismo: Que se amen. Pero, Pablo enfatiza que tarea del hombre es amar a su esposa tal como Cristo amó a su iglesia. Efesios 5.25 Sin embargo, en tratándose de la mujer, el Apóstol no apela al amor sino al respeto. Efesios 5. 33

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