Archive for the ‘Adulterio’ category

Vete y no peques más

20 noviembre, 2016

Juan 8.1-11

Volvemos a una historia bien conocida por todos. Se acostumbra poner el énfasis en lo injusto de la acusación contra la mujer dado que no se presentó junto con ella al hombre con el que adulteraba. También se señala cómo es que Jesús hizo huir a los acusadores con sólo pedirles que el primero sin pecado lanzara la primera piedra. Hoy quiero invitar a ustedes a considerar que la autonomía con la que Jesús actúa hace posible y empodera la nuestra propia.

Juan señala que los fariseos y los maestros de la ley tendieron una trampa a Jesús. Quisieron acorralarlo entre lo que la ley establecía y su disposición a su solidaria compasión con los débiles. Armaron bien la trampa y pusieron a Jesús entre la espada y la pared. Pero, él revirtió el efecto y quienes quedaron atrapados fueron los acusadores. Su consciencia los puso entre la espada y la pared. Se fueron, sí, pero lo hicieron acusados, cada uno por sí mismo.

(más…)

El divorcio, una concesión

23 agosto, 2015

Malaquías 2; Jeremías 3; Mateo 19

Serie de meditaciones pastoralesEl divorcio es una realidad cotidiana que hemos aprendido a ver con normalidad. El número creciente de parejas que se
divorcian, las facilidades legales para hacerlo y, sobre todo, la aceptación social del divorcio como un mal menor, explican tal normalidad. Sin embargo, es un hecho que cualquiera que ha experimentado los efectos del divorcio, de facto o de jure, sabe del desequilibrio, el dolor y las consecuencias en cadena que este representa. No hay divorcio que no sea un fracaso. No hay divorcio que sea sólo ganancias. De ahí la necesidad de acercarnos al tema procurando prevenir las causas que pueden provocar un divorcio y, ante la realidad del mismo, hacer lo que corresponde para paliar los efectos negativos del mismo sobre todos aquellos que lo sufren.

La Biblia hace una sorprendente declaración respecto de la posición de Dios ante el divorcio. Asegura que Dios lo odia, lo aborrece. Esto significa que Dios no solamente lo rechaza, sino que está contra él. De nuestro pasaje en Malaquías podemos entender por qué es que Dios odia el divorcio: este separa a la persona de Dios, traiciona los votos matrimoniales e impide que la pareja tenga hijos o que estos vivan para Dios. Más aún, cuando quien toma la iniciativa de romper el vínculo matrimonial consagrado a Dios, lo hace por otra razón que no sea la infidelidad de su cónyuge, abruma a este de crueldad y, de acuerdo con la traducción Dios Habla Hoy, él mismo se convierte en depositario del odio de Dios.

(más…)