Archivo de julio 2015

¿Con espada, lanza y jabalina?

12 julio, 2015

1 Samuel 17.25-51

Serie de meditaciones pastoralesEn la vida de todos nosotros cada día se hace evidente que estamos en guerra. En una guerra a muerte. Nuestro enemigo es poderoso y bien organizado. Para nosotros sólo tiene un propósito: nuestra destrucción. Jesús nos advierte sobre ello cuando dice: El propósito del ladrón es robar, matar y destruir. Juan 10.10 Esto explica buena parte de nuestra vida y de nuestras pérdidas. Sobre todo de aquellas que no tienen una aparente explicación lógica ni sentido alguno. Son pérdidas complejas o compuestas pues no sólo destruyen o afectan alguna de las áreas de nuestra vida, sino que desencadenan una serie de circunstancias que, si no es por la gracia divina, pueden destruirnos.

En Efesios 6, el Apóstol Pablo nos recuerda: Pues no luchamos contra enemigos de carne y hueso, sino contra

  • gobernadores malignos y autoridades del mundo invisible,
  • contra fuerzas poderosas de este mundo tenebroso y
  • contra espíritus malignos de los lugares celestiales.

En este pasaje, el Apóstol establece dos extremos o realidades que se sobreponen mutuamente: seres de carne y hueso versus mundo espiritual. Con esto en mente, vayamos a la historia de David y Goliat.

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Cuando un ser humano tiene un para qué

5 julio, 2015

Efesios 3.10, 11; 4:17ss

manzanas completasDicen los que dicen que saben que la Iglesia es una institución en crisis. Aseguran que característica del postmodernismo, es el reconocimiento que se da a la importancia de la espiritualidad; al mismo tiempo que se menos-precia la importancia de la Iglesia en el cultivo y la manifestación de las cuestiones espirituales. Ante esta realidad destaca la importancia que el Apóstol Pablo da a la Iglesia cuando asegura que esta responde al propósito de Dios de utilizarla para mostrar la variedad de su sabiduría a todos los gobernantes y autoridades invisibles que están en los lugares celestiales. De tal manera, para Pablo, lo que la Iglesia es en su aquí y ahora humano y terrenal, trasciende hasta convertirse en el argumento de la verdad y el poder divinos ante el diablo y sus legiones espirituales.

No deja de llamar la atención que, apenas unas cuantas líneas adelante, Pablo describa la realidad de la iglesia de Éfeso, como una similar a lo que viven los que no conocen a Dios. De estos dice que están irremediablemente confundidos. Pero, asegura, los efesios no lo están menos. De ahí que los llame a recordar lo que han aprendido de Cristo y a que se pongan la nueva naturaleza, creada para ser a la semejanza de Dios. Lo que Pablo describe es a una iglesia que ha sido desgarrada por la guerra de la vida cotidiana.

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