Archivo para diciembre 2014

Procuren estar despiertos

28 diciembre, 2014

Autor invitado, Víctor González

Marcos 13.33 BLPH

La Escatología –el estudio del final del mundo y las cosas-  es un tema que llama mucho la atención por su capacidad seductora de personas y masas por el tema que trata. No se da solo en la Religión, con montones de predicadores llamando al arrepentimiento antes de que llegue el fin, sino que también lo vemos en el cine o la seudo-ciencia, que no dejan de pensar en el fin del mundo, como lo de las “infalibles” profecías mayas del 2012.  A muchos cristianos, el tema les atrae por la incertidumbre de si “se van con Cristo o se quedan”, a otros porque buscan saber cómo al final resultaron ser las cosas sobre las que tanto se debatió, a otros porque finalmente esperan anhelantes el encuentro con Cristo y el deleitarse en presencia del Padre, y a otros porque desean más que nada en la vida, que todos aquellos que los oprimieron o rechazaron,  reciban la justa paga en el infierno eterno a su malvada manera de tratarlos.

Este capítulo del Evangelio de Marcos contiene muchos versículos generadores de interrogantes y polémica.  ¿Cuándo será el fin?, ¿Quiénes serán los falsos cristos? ¿Qué es de la abominación desoladora? ¿Deveras será antes de esta generación? ¿La mía, la de Jesucristo o cuál?    Sin embargo, no es difícil que una frase común en este capítulo de Marcos nos pase desapercibida, justo por ser tan repetitiva: “Manténganse despiertos” o “Estén alerta” (Biblia Versión Viviente)

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Como a nosotros mismos

21 diciembre, 2014

Marcos 12

Amor es una palabra conflictiva. Es, quizá, la palabra más devaluada. Una que se usa mucho y que significa cada vez menos. Pero, una, también, que expresa la mayor necesidad humana. Que contiene en sí misma la causa primera de la vida plena o de la frustración de las personas. Es, desde luego, una palabra que despierta las más profundas emociones: gozo en quienes se saben o sienten amados y capaces de amar; indiferencia que duele en quienes ni se saben ni se siente amados ni capaces de amar.

Para los cristianos, el amor es una palabra clave. De hecho es más que una palabra, es un concepto: Es la idea que concibe o forma el entendimiento de las razones y propósitos de nuestra fe. Para empezar, nuestra redención es fruto del amor divino. Así lo destaca Juan, el evangelista, cuando nos asegura que… Dios amó tanto al mundo que dio a su único Hijo, para que todo el que crea en él no se pierda, sino que tenga vida eterna. Juan 3.16 Además, el amor al prójimo es la mejor, y quizá la única verdadera y válida expresión de nuestro amor a Dios, pues de acuerdo con Juan el teólogo: Quien dice: «Yo amo a Dios», pero al mismo tiempo odia a su hermano, es un mentiroso. ¿Cómo puede amar a Dios, a quien no ve, si no es capaz de amar al hermano, a quien ve? 1Juan 4.20 Finalmente, porque ni la santidad, ni la doctrina, ni el sacrificio, sino el amor es el elemento que nos identifica como verdaderos discípulos de Cristo. Así lo dijo el Señor: El amor que tengan unos por otros será la prueba ante el mundo de que son mis discípulos. Juan 15.35

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Primero perdonen

14 diciembre, 2014

Marcos 11

Las dinámicas relacionales de hoy en día, desde las más íntimas hasta las macro sociales, hacen del tema del perdón una cuestión de actualidad y del acto de perdonar una necesidad cada vez más sentida. El no perdonar abre la puerta a espirales de incomprensión, intolerancia y violencia crecientes. En estas, tanto los que han sido lastimados como aquellos que les han ofendido se mantienen atrapados en una constante de rencor que termina por marcarlos y, no pocas veces, por destruirlos. Lo más difícil resulta del hecho de que a mayor cercanía, mayor la necesidad del perdón; pero, también la dificultad de hacerlo.

La aseveración que Jesús hace, que si creemos de verdad podremos decir a la montaña levántate y échate al mar, y sucederá, no deja de resultarme conflictiva. Me pregunto cómo es que algo en apariencia tan sencillo como creer y decir, puede resultar tan difícil de concretarse. También llama mi atención que sea en el contexto de tal aseveración que el Señor nos exhorte a que cuando estemos orando, primero perdonemos a todo aquel contra quien guardemos rencor. Y, añade, para que su Padre que está en el cielo también les perdone a ustedes sus pecados.

Propongo a ustedes que hay una vinculación poderosa entre la fe y la libertad que resulta de la obediencia. Es decir, que la fe crece y se fortaleza en la medida que somos libres en Cristo para creer y actuar imitándolo y que esta libertad resulta de la obediencia.

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