Archive for the ‘Fe’ category

Jesús y los Árboles que Caminan

4 noviembre, 2012

Marcos 8.22-26

Esta es una historia interesante. Nos muestra a un Jesús que actúa de una manera diferente a la que le conocemos cuando de sanar a alguien se trata. En este caso, Jesús no dice la palabra, ni sana de una sola vez al ciego de la historia. Más bien, hace cosas raras: saca al ciego de la aldea, le escupe en los ojos, le pone las manos encima y le pregunta si ve alguna cosa. Pero, si la manera en que Jesús actúa resulta rara, más rara parece ser la respuesta que el ciego da a Jesús: Sí, veo a algunas personas, pero no puedo verlas con claridad; parecen árboles que caminan. NTV

Jesús nos llama a no juzgar las cosas por su apariencia. Juan 7. 24 Si este principio es válido respecto de Jesús mismo y de su conducta, luego entonces, nuestra historia nos revela algunas cuestiones importantes en el caminar de la fe. La primera, misma que resulta fundamental, es que Dios no actúa siempre de la misma manera. Los seres humanos somos animales de costumbres, se ha dicho. Ello implica el que actuamos casi siempre de igual manera y que esperamos que los demás respondan habitualmente a nuestras expectativas. Jesús no actúa así. El cómo de su relación con nosotros es un cómo personalizado, individual, siempre apropiado a nuestras circunstancias.

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Creer, Dudando

24 septiembre, 2012

Marcos 9.14-29

La historia que nos cuenta Marcos pone en evidencia que la mayoría de los creyentes vivimos una constante en cuestiones de fe: creemos dudando. Para algunos, asumir tal hecho les provoca sentimientos de culpa que pueden hasta llevarlos a un total alejamiento de la fe. En otros casos, creer dudando puede provocar una serie de dudas respecto de Dios y de uno mismo que, si bien no lo alejan a uno de la fe, sí hacen de la relación con Dios y de su servicio una cuestión difícil, compleja y llena de frustraciones y dudas.

En no pocos casos tal condición es fruto de un desconocimiento de las cuestiones básicas de la fe. Este desconocimiento también se refiere al hecho de ignorar que el problema no es creer dudando, sino el enfrentar nuestras dudas ignorantes de la gracia divina, su significado y su operación; así como ignorar que la duda no necesariamente invalida el valor y el poder de la fe. Es decir, que dada nuestra condición humana nuestra fe habrá de estar siempre acompañada de la duda, sin que ello impida que podamos seguir confiando en el Señor ni, mucho menos, que el poder de Dios sea limitado en nuestra vida por los momentos de vacilación de nuestro ánimo en cuestiones de fe.

Fe (pistis), es la firme persuasión que se tiene en aquello que se ha oído. Creer es, según el diccionario: Tener por cierto algo que el entendimiento no alcanza o que no está comprobado o demostrado. Nos damos cuenta que la fe tiene que ver con lo que no se ve, con las cosas que todavía no son. No en balde la clásica definición bíblica de la fe nos asegura que esta es: la certeza de lo que se espera, la convicción de lo que no se ve. Es decir, se trata de esperar aquello que no vemos.

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Si Quieres

4 agosto, 2011

Juan 8.1-4

Hubo un hombre que, desanimado por el fracaso de los discípulos de Jesús, le dijo a este: “si puedes hacer algo, ten misericordia de nosotros y ayúdanos.” Mr 9.22 La falta de fe de quien duda del poder de Dios parece tener sentido. Está abierta a la posibilidad de la no respuesta pues, después de todo, ni siquiera se está seguro de que Dios efectivamente pueda hacer algo.

Pero hay una pregunta, una duda, que resulta no incrédula, sino dolorosamente crédula. Es la que se hace, y le hace a Dios, quien está seguro de su poder hacer aquello que se necesita, pero duda acerca de su voluntad para hacerlo. Duele saber que Jesús puede, pero no estar seguro de que quiera hacerlo.

El hombre de nuestra historia era un leproso. La lepra es una enfermedad que afecta los nervios, la piel, las extremidades y los ojos de las personas deformándolas. Además, produce insensibilidad al dolor lo que expone al enfermo a lastimarse y aún amputarse sin sentirlo. Aunque no es una enfermedad muy contagiosa, desde la antigüedad ha sido considerada como una enfermedad maldita.

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