Salmo 39.4
En 1986, como consecuencia del apoyo que prestamos a las organizaciones populares de damnificados por los sismos del 85, sufrimos de presiones, intimidaciones y de diversas amenazas desde diversos sectores gubernamentales. En algún momento, las intimidaciones se convirtieron en amenazas de muerte. Al comentar una de tales llamadas con una persona que había pasado por lo mismo en su país, esta me miró calmadamente y me dijo: No te dijeron nada que tú no sepas, te vas a morir. A casi treinta y cinco años de distancia sigo agradeciendo la sabiduría de tal declaración, misma que me ha ayudado a ver la muerte, y, sobre todo, la vida desde una perspectiva diferente.
Eugene H Peterson
Uno de los privilegios de nosotros los pastores es que ustedes, con sus familias, son compañeros frecuentes de nuestros días y habitantes comunes de nuestros pensamientos. Pensamos en ustedes, nos preguntamos por su vida, oramos por los problemas que conocemos pidiendo fortaleza, sabiduría y dirección y, desde luego, consuelo para cada una de nuestras ovejas.
Comentarios