Archive for the ‘El Cristiano y sus Circunstancias’ category

Para el bien de los que le aman

25 noviembre, 2018

Salmos 73; Romanos 8.28ss

1541100677337Uno de los privilegios de nosotros los pastores es que ustedes, con sus familias, son compañeros frecuentes de nuestros días y habitantes comunes de nuestros pensamientos. Pensamos en ustedes, nos preguntamos por su vida, oramos por los problemas que conocemos pidiendo fortaleza, sabiduría y dirección y, desde luego, consuelo para cada una de nuestras ovejas.

Sin embargo, debo confesar, a veces la fe, mi conocimiento de la Palabra, mi experiencia pastoral, no parecen suficientes en el ánimo de servirles y apoyarles en su caminar diario. Quizá esto no sea sino el reflejo de mi propia confusión, sorpresa y tristeza ante las situaciones, ¿cada vez más extraordinarias?, a las que la vida nos enfrenta.

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Viviendo entre una generación perversa y mala

4 febrero, 2018

Filipenses 2.12-16

Una de las declaraciones bíblicas menos populares es la que Pablo hace a Timoteo: pero los perversos y los engañadores irán de mal en peor, engañarán y serán engañados. Pablo resume así lo que resulta una distopía, es decir, la expectativa de una sociedad, una generación, cada vez más degradada en la que el mal, lejos de debilitarse, se irá fortaleciendo en el día a día. Impacta por su crudeza la traducción que hace NTV de la declaración paulina: pero los malos y los impostores serán cada vez más fuertes. Engañarán a otros, y ellos mismos serán engañados.

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Cuida tus pensamientos

26 noviembre, 2017

 

Ante todo, cuida tus pensamientos porque ellos controlan tu vida. Proverbios 4.23 PDT

Todos nosotros tenemos una lista de las cosas que nos resultan más importantes, más valiosas en la vida. A estas las tratamos con deferencia: las guardamos, las protegemos, las cuidamos. Sabemos que están en riesgo, de ahí la importancia que damos a su preservación y cuidado.

Para Salomón, hay algo que debemos guardar sobre todas las cosas guardadas, es nuestro corazón, nuestra mente. Guardar, en el sentido bíblico, es apartar del peligro y guardar con fidelidad. Se refiere entonces, tanto a la calidad con que tratamos nuestra mente –fiel, honesta y dignamente-, como a la dedicación que le dedicamos al saberla en constante peligro.

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