Archive for the ‘Amor Ágape’ category

Amar a los diferentes

17 abril, 2016

Gálatas 5.22-26 TLA

Todos somos diferentes, aunque existen unos que son más diferentes que otros. Por lo general, se trata de terceros; es decir, de los demás y no de nosotros. Esto significa que, generalmente, asumimos la calidad de diferentes en la otredad de terceros. Ello implica que asumimos para nosotros la condición de normales, de los que están bien. En consecuencia, pretendemos que son los otros los que deben acercarse a nosotros, hacer suya nuestra cosmovisión, si es que quieren ser aceptados… y amados por nosotros, los normales.

¡Cuán difícil resulta amar a los que no son como nosotros! ¡Cuán difícil nos resulta valorarlos y asumirlos dignos, merecedores de nuestro aprecio y nuestro respeto! En consecuencia, ¡cuán difícil nos resulta establecer marcos de referencia común que nos permitan comunicarnos con ellos. Es decir, estar dispuestos a privilegiar lo que nos asemeja para así construir una mejor comprensión mutua. Por eso, llama la atención la actitud del Apóstol Pablo que pasa del deseo de que los judaizantes se castren (5.12), a recomendar a los gálatas a acercarse a los que han caído en el error y los traten mediante el cultivo del fruto del Espíritu Santo. Gálatas 6.1,2; 5.26

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Homosexualidad, convicción y amor ágape

6 septiembre, 2015

1 Corintios 2.14

Serie de meditaciones pastoralesAnte la propuesta contemporánea de naturalizar, considerar como natural, la homosexualidad, tenemos que hacer dos consideraciones fundamentales desde la perspectiva bíblica. Conviene acercarnos al tema asumiendo que la posición bíblica es parcial. Además, que las enseñanzas bíblicas no resultan lógicas ni, por lo tanto, asumibles por aquellos que no profesan la fe bíblica. Es más, tampoco pueden ser impuestas a los no creyentes. Como en todas las cosas referentes a la espiritualidad cristiana, en este tema se confirma lo que la Biblia establece en 1 Corintios 2.14: pero los que no son espirituales no pueden recibir esas verdades de parte del Espíritu de Dios. Todo les suena ridículo y no pueden entenderlo, porque solo los que son espirituales pueden entender lo que el Espíritu quiere decir. Con esto en mente vayamos a las consideraciones propuestas:

La primera: la Biblia considera la práctica homosexual como pecaminosa. Las propuestas que pretenden desvirtuar o suavizar este hecho, tales como el considerar que el pecado de los sodomitas consistió en una mera violación tumultuaria (Génesis 19). O la interpretación de 1 Corintios 6.9, en el sentido de que lo que se condena es la pederastia, el hecho es que una interpretación de los pasajes bíblicos al respecto, siguiendo los principios exegéticos y hermenéuticos, reafirma la pecaminosidad de la práctica homosexual.

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