Síguenos en YouTube: https://youtu.be/waXz5kQcjOw
Ante todo, cuida tus pensamientos porque ellos controlan tu vida. Proverbios 4.23 PDT
Todos nosotros tenemos una lista de las cosas que nos resultan más importantes, más valiosas en la vida. A estas las tratamos con deferencia: las guardamos, las protegemos, las cuidamos. Sabemos que están en riesgo, de ahí la importancia que damos a su preservación y cuidado.
Los cristianos somos diferentes. Sí, diferentes de quienes no honran al Dios de Jesucristo. El elemento detonador de nuestra condición de diferentes es que los cristianos somos llamados, tenemos una vocación. Hemos recibido un llamado, somos inspirados, de parte de Dios para llevar una forma particular de vida, religados a Dios por medio de nuestro Señor Jesucristo. Es decir, hemos sido llamados a vivir permaneciendo fuertemente atados a Dios, en comunión plena con él.
Alguien ha dicho que la generación actual es una generación movida por el miedo. Sin embargo, las circunstancias que enfrentamos, derivadas de la pandemia del coronavirus, hacen que sea el miedo la emoción que ha afectado a todos o a casi todos. Niños, adolescentes, jóvenes, adultos, ancianos. Todos tienen miedo, aunque los miedos de unos y otros tengan diferentes enfoques y razones diversas. Los individuos tienen miedo de las circunstancias, pero, también de sí mismos y de las demás personas. Cada día tenemos más motivos para vivir con miedo. Tenemos miedo de lo que pasa y de lo que puede pasar: a nosotros, a los que amamos. Sobre todo, tenemos miedo de lo que pasa en nosotros mismos: pensamientos, deseos, conflictos.
Comentarios