Archive for the ‘Agentes de Cambio’ category

Jesús y los diferentes

16 noviembre, 2014

Marcos 7

Jesús no deja de sorprender al lector atento de Marcos. Sorprende por su amor, su empatía, su integridad, etc. Pero, también nos sorprende ese rasgo de provocador incómodo que lastima a su audiencia y nos hace preguntarnos qué pretende cuando lo hace. Tal el caso de la madre de nuestra historia. Se acerca a Jesús necesitada, dispuesta a humillarse –al grado de tirarse a los pies de Jesús-, intercediendo por su hija y encuentra como respuesta a su súplica un descolón (menosprecio, viejitas dixit). Es decir, enfrenta el hecho de que Jesús la equipara, a ella y a su hija, con los perros de una familia.

De hecho esto resulta un giro sorprendente en el carácter y la actitud mostrada por Jesús hasta el momento. De pronto, estando en el extranjero –en la región de Fenicia (Líbano y Siria)-, Jesús parece recuperar el orgullo nacionalista y parece actuar con los mismos prejuicios de sus enemigos, los líderes religiosos judíos. Establece que su prioridad son los judíos y que estos son los destinatarios primeros de la bendición que él representa. Parecería que Jesús estuviera de acuerdo con el sentido de la oración que muchos judíos elevan cada mañana: Gracias Dios por no haberme hecho un gentil, una mujer o un esclavo. Y, sobre todo, la declaración de Jesús pareciera ignorar la promesa hecha a Abraham de que en él serían benditas todas las naciones.

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Jesús no Pudo

9 noviembre, 2014

Marcos 6 NTV

Marcos no parece tener problemas con las limitaciones de Jesús el Cristo. Encara con bastante objetividad la vulnerabilidad voluntaria de Dios ante el libre albedrío de los humanos. No sólo nos informa que Jesús no pudo hacer ningún milagro en Nazaret, sino que agrega que la incredulidad de sus familiares y paisanos lo dejó asombrado, lo asustó. Dios, hecho hombre, no sólo es limitado por la incredulidad de los humanos sino que también se asusta ante la misma.

Acostumbrados a los excesos de los familiares de los líderes sociales y políticos. Participantes de la cultura del tengo un amigo que es amigo del amigo de, podemos preguntarnos qué es lo que llevó a los parientes y paisanos de Jesús no sólo a no creer en él sino también a rechazarlo. Me parece que Marcos mismo nos da una clave cuando, avisado de que su madre y sus hermanos lo buscaban, preguntó: ¿Quién es mi madre? ¿Quiénes son mis hermanos? Contestándose él mismo: Estos son mi madre y mis hermanos. Todo el que hace la voluntad de Dios es mi hermano y mi hermana y mi madre. Marcos 3.33ss

En los hechos Jesús ha replanteado el cómo de su relación con los suyos. Este replanteamiento implica un rechazo, cuando menos una aceptación condicionada: Quien quiera estar en relación con Jesús debe hacer la voluntad de Dios. Además, tal replanteamiento evidencia también la autonomía de Jesús, nadie ni nada puede poseerlo. Él es él, otro, y quienes quieran estar en comunión con él deben asumir su otredad y estar dispuestos a actuar de manera consecuente a ella.

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Vivía entre las Cuevas de Entierro

3 noviembre, 2014

Marcos 5

De la enseñanza bíblica concluimos que existen dos realidades superpuestas. La que podemos identificar como la realidad natural –visible-, y la que identificamos como la realidad espiritual, no visible. De hecho, el Apóstol Pablo se refiere de manera específica a este asunto cuando nos recuerda que no luchamos con enemigos de carne y hueso, sino contra gobernadores malignos y autoridades del mundo invisible, contra fuerzas poderosas de este mundo tenebroso y contra espíritus malignos de los lugares celestiales. Efesios 6.12 NTV.

Estas dos realidades coexisten simultánea y coordinadamente, además de que son mutuamente condicionantes. Esto significa básicamente que siempre que ocurre algo en el mundo natural, visible, está sucediendo algo coincidente en el mundo no visible. De ahí la invitación bíblica de que renovemos espiritualmente en nuestra manera de juzgar las cosas, además de la exhortación a que no sólo usemos nuestras armas humanas, sino las poderosas de Dios en nuestra lucha cotidiana. Efesios 4.23; 2 Corintios 10.3ss DHH y NTV

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