Archive for the ‘Agentes de Cambio’ category

Permaneció allí toda la temporada de la cosecha

14 mayo, 2016

Después Rizpa, la hija de Aja y madre de dos de los hombres, extendió una tela áspera sobra una roca y permaneció allí toda la temporada de la cosecha. Ella evitó que las aves carroñeras despedazaran los cuerpos durante el día e impidió que los animales salvajes se los comieran durante la noche. 1 Samuel 21.10

gloriosaAnte los noventa años de mi madre, debo empezar dando gracias. Gracias a Dios por haberla creado. Gracias a la vida porque en sus caminos cruzados permitió que nos encontráramos en las profundidades de su ser mujer, co constructora de vida en colaboración con Dios. Y, desde luego, gracias a ella por haberme incorporado en la mejor familia que he podido conocer; la que formaron ella y mi padre y en la cual nos reunieron a Gloria, Manuel, Miriam y a mí. Mejor espacio para ser y hacer la vida no podríamos haber encontrado por nosotros mismos.

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Serían no familia

1 mayo, 2016

Salmos 127

En no pocas ocasiones, al hablar de la familia, resultamos insensibles y hasta ofensivos. Partimos, generalmente, de un presupuesto no del todo sustentado: que hay un modelo ideal de la familia. Esta, aseguramos, es aquella que está formada por papá, mamá y los hijos. Ante la aparición de modelos alternativos de familia, diversos sectores sociales, especialmente los religiosos, han asumido la tarea de demostrar, convencer y hasta imponer que familia es: el núcleo social fundamental inscrita en la naturaleza humana, cimentada en la unión voluntaria del hombre y de la mujer por el acuerdo vitalicio del matrimonio. Si esto es así, cuando menos el 27% de las familias mexicanas no son familia, pues en ellas es la mujer la jefa de las mismas.

El problema es mayor si consideramos que, en México, la diversidad de modelos familiares está representada por las siguientes cifras: el 52 por ciento de parejas con hijos, 9% de padre o madre con hijos, 7% de parejas sin hijos, 2% compuestos, 23% de familias extensas, 6% unipersonales, 0.7% del mismo sexo. Así, 48% de las familias mexicanas serían no familia.

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No le des al diablo más de lo que ya te quitó

24 abril, 2016

Gálatas 5.7-15 NTV

Nos dicen que eso de hablar del diablo es una tontería. Sin embargo, no debemos olvidar que nuestro Señor Jesús conoció personalmente al diablo y aseguró que el diablo ha venido para robar, matar y destruir. Juan 10.10; Lucas 4 Siempre ha llamado mi atención la progresión utilizada por Jesús para describir la obra de nuestro enemigo: roba, mata y destruye. Me veo tentado a preguntarme, ¿no es suficiente con las dos primeras? Parece que no, el término usado por Jesús para destruir significa, literalmente, sacarlo del camino, o enviarlo directo al infierno. De tal suerte, podemos entender el que nuestros conflictos y tragedias frecuentemente se convierten en una espiral de destrucción. Como lo hace un tornado, dan tantas vueltas a nuestra vida que terminan destruyendo mucho más de lo que perdimos inicialmente.

En el caso de los gálatas, Pablo se refiere a la progresión destructiva que ha seguido al impacto inicial de la enseñanza judaizante. A la perversión del Evangelio, misma que los separa de Cristo y les hace caer de la gracia (5.1-7), se suma el rompimiento de la unidad (4.12-17), la aparición de sentimientos vengativos (5.12), la degradación moral, individual y corporativa (5.13), y, finalmente, el riesgo de la destrucción total de la comunidad, mismo que implica la aparición de actitudes y hechos totalmente deplorables. (5.15) Sin embargo, una y otra vez el Apóstol parece responsabilizar a los gálatas del deterioro que están viviendo. Y, también, una y otra vez los exhorta para que sean ellos quienes tomen las medidas y a que actúen en consecuencia con lo que han recibido. Es cierto que desprecia a los judaizantes, como elementos exógenos, extraños, que se han infiltrado entre ellos. Pero, no les pide a estos que dejen en paz a los gálatas sino a estos mismos a que se esfuercen para vivir en congruencia con su condición de espirituales. (6.1,2) Y, desde luego, Pablo no le echa la culpa al diablo por la degradación de los gálatas.

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