Posted tagged ‘Perseverar en la Gracia’

Fidelidad como condición de fe

27 noviembre, 2016

Juan 15.5-10

Generalmente nos acercamos a Dios pensando en la solución de nuestros problemas. Y Dios está efectivamente interesado en nuestros problemas, pero, sólo en la medida que su intervención sobrenatural nos libera para cumplir con el propósito que él tiene para nuestras vidas. Lo que Dios ha venido haciendo en nosotros y con nosotros no representa un fin en sí mismo. Es apenas el medio que Dios está usando para capacitarnos, fortalecernos y hacernos libres en, y de aquello que nos impediría llevar fruto. Porque llevando fruto es la manera en que nosotros honramos a Dios.

Este fruto tiene que ver con el Reino, el gobierno-el orden-, de Dios sobre los hombres. El propósito de Dios es el restablecimiento de su orden en la creación entera. Ello implica que los valores del Reino: la justicia, la verdad, la paz, etc., sean «los nuevos motores» del quehacer humano. Quienes hemos nacido de nuevo y hemos alcanzado la salvación por medio de Cristo, somos agentes de esta justicia de Dios, sus promotores. Nos toca a nosotros establecer el dominio de Dios en las circunstancias que nos corresponde vivir.

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No le des al diablo más de lo que ya te quitó

24 abril, 2016

Gálatas 5.7-15 NTV

Nos dicen que eso de hablar del diablo es una tontería. Sin embargo, no debemos olvidar que nuestro Señor Jesús conoció personalmente al diablo y aseguró que el diablo ha venido para robar, matar y destruir. Juan 10.10; Lucas 4 Siempre ha llamado mi atención la progresión utilizada por Jesús para describir la obra de nuestro enemigo: roba, mata y destruye. Me veo tentado a preguntarme, ¿no es suficiente con las dos primeras? Parece que no, el término usado por Jesús para destruir significa, literalmente, sacarlo del camino, o enviarlo directo al infierno. De tal suerte, podemos entender el que nuestros conflictos y tragedias frecuentemente se convierten en una espiral de destrucción. Como lo hace un tornado, dan tantas vueltas a nuestra vida que terminan destruyendo mucho más de lo que perdimos inicialmente.

En el caso de los gálatas, Pablo se refiere a la progresión destructiva que ha seguido al impacto inicial de la enseñanza judaizante. A la perversión del Evangelio, misma que los separa de Cristo y les hace caer de la gracia (5.1-7), se suma el rompimiento de la unidad (4.12-17), la aparición de sentimientos vengativos (5.12), la degradación moral, individual y corporativa (5.13), y, finalmente, el riesgo de la destrucción total de la comunidad, mismo que implica la aparición de actitudes y hechos totalmente deplorables. (5.15) Sin embargo, una y otra vez el Apóstol parece responsabilizar a los gálatas del deterioro que están viviendo. Y, también, una y otra vez los exhorta para que sean ellos quienes tomen las medidas y a que actúen en consecuencia con lo que han recibido. Es cierto que desprecia a los judaizantes, como elementos exógenos, extraños, que se han infiltrado entre ellos. Pero, no les pide a estos que dejen en paz a los gálatas sino a estos mismos a que se esfuercen para vivir en congruencia con su condición de espirituales. (6.1,2) Y, desde luego, Pablo no le echa la culpa al diablo por la degradación de los gálatas.

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