Archivo para julio 2014

El Señor Añadía a la Iglesia los que Habían de Ser Salvos

27 julio, 2014

Lucas 11.1; Hechos 2.47

 Ser salvo significa estar en comunión con Dios. Esta es una comunión real, personal. Pero también es una comunión que se vive en la compañía de otros creyentes. Nadie ha sido llamado a salvación en soledad o aislamiento. Por el hecho mismo de la salvación, quien es salvo es incorporado a la comunión de los creyentes. El individuo, la persona, es hecho pueblo. Por lo tanto es convocado a vivir en conformidad con su llamamiento, privilegiando la comunión con sus hermanos, pues esta es evidenciadota de la comunión íntima que el creyente tiene con Dios. No es creíble el amor a Dios que no pasa por el amor a los hermanos en la fe (1Jn 4.19).

Lucas nos dice que, “cada día el Señor añadía a la Iglesia los que habían de ser salvos”. De ahí que resulte que quien está en Cristo está en la Iglesia. No se puede estar en Cristo y no estar en la Iglesia. La Iglesia es siempre una comunidad enferma, pero también una comunidad sanadora. Enferma por cuanto sus miembros son santos, pero perfectibles. Sanadora porque en la comunión con el Espíritu Santo, la Iglesia, cada uno de sus miembros, es perfeccionada día a día. Así, aún cuando los individuos que la formamos todavía practicamos el pecado, Cristo Jesús quita de su iglesia toda mancha y arruga, hasta que llegue el momento en que se la presente a si mismo santa y sin mancha.

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En Memoria de mi Padre

20 julio, 2014

El Dr. Manuel J. Gaxiola Gaxiola, fue llamado a la presencia del Señor el pasado martes 15 de julio. Su vida testifica de su amor a Dios, su espíritu de servicio y de su amor a los suyos y a los que hizo suyos, sus ovejas. Enfrentamos su partida con gratitud y llenos del gozo que él animó en nuestra vida. Su ausencia deja un vacío con el que habremos de vivir en esperanza.

Alguien dijo, en ocasión de la muerte de su padre: la luz de mi padre se apagó antes de que mis ojos se saciaran de ella. Y es esto exactamente lo que mi corazón siente en este momento. La ausencia de mi Padre crea un vacío que, estoy cierto, nunca podrá ser llenado y tendremos que aprender a vivir con tamaño hueco.

Mucho se ha diMJG telestaicho de mi Papá en las últimas horas. Hemos escuchado testimonios conocidos, y descubierto cosas que no sabíamos de aquel a qu
ien creímos conocer como la palma de nuestra mano. Cada persona ha enfatizado algo en particular de la memoria de mi Padre. Reiterando así que los recuerdos son selectivos porque hacen evidente la experiencia personal que cada quien ha tenido con la persona que recuerda.

Así que, permítanme atesorar en mi corazón lo que yo recuerdo de Papá y dejar que cada uno de ustedes recuerde lo que mejor resulte de su experiencia con Manuel J. Gaxiola. Así, en la intimidad de nuestros corazones construiremos el mejor memorial del hombre que nos ha marcado.

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Servir Consolando

13 julio, 2014

En los días de la agonía de mi padre

2 Corintios 1.1-7

El carácter y el propósito de Dios nos son revelados en este pasaje. Pablo lo llama: “Padre de misericordias y Dios de toda consolación”. De tan sencilla forma, el Apóstol destaca las características únicas del Señor que explican el cómo, el cuándo y el para qué de su actuar a favor nuestro: Dios es misericordioso (es decir, se deja afectar por aquello que nos duele), y Dios actúa en consecuencia consolándonos (en todo y todo el tiempo).

Que San Pablo se ocupe del tema de la consolación, cuando se dirige a los creyentes, hace evidente que nuestra redención no nos inmuniza ante el sufrimiento. Los creyentes en Cristo también sufrimos, nosotros también somos atribulados. Las causas de las tribulaciones son muchas y la manera en que estas nos afectan son, también, muchas y muy variadas. La tribulación tiene un efecto común: oprime a la persona, en algunos casos hasta el extremo de destruirla si no es debida y oportunamente consolada. Esto es parecido a lo que W. Barclay refiere a la forma de tormento inglesa, en que a las personas les colocaban pesadas cargas sobre el pecho, siendo presionadas y aplastadas hasta que morían.

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