Archivo para julio 2012

Señor, Vayas donde Vayas, ¿Te Seguiré?

29 julio, 2012

Lucas 10.57-62

Generalmente uno tiene la impresión de que Jesús andaba a la caza desesperada de seguidores. Nuestro pasaje nos muestra cuán equivocada es tal presunción. Mateo dice que el hombre que se acerca a Jesús y le promete seguirlo dondequiera que vaya, es un “Maestro de la Ley”. Ya no un pescador, o una prostituta o un hombre de mala fama pública. Tampoco un artesano. Es un hombre poderoso e importante, a quien Jesús desanima, casi descortésmente, para que piense bien el costo de su discipulado. A quien se acerca voluntariamente, Jesús lo desanima. A los dos que él invita, les pone condiciones que no están en disposición de cumplir. ¿De qué se trata? ¿Qué es lo que el evangelista quiere poner de relieve en este pasaje? Para entenderlo debemos considerar el contexto de la historia. El largo capítulo 9 de Lucas, se compone de:

Envío →   Exigencias del Discipulado →    Anuncio de su muerte y resurrección →   Transfiguración de Jesús → Afirmación de Jesús en su propósito →    Relato

Todos estos acontecimientos contienen dos elementos comunes: Lo extraordinario del quehacer divino en Jesús, y la dimensión cósmica de la tarea. Se trata del establecimiento del Reino de Dios y esto en todos los ámbitos de la Creación.

(más…)

Pasaban por Muchas Miserias

15 julio, 2012

Jueces 6

Gedeón es un héroe de la fe. Es recordado porque se atrevió a poner a prueba a Dios. Muchas veces somos llamados a imitarlo y nos emocionamos pensando que podemos hacerlo. Sin embargo, en mi opinión, Gedeón es un hombre de fe, sí, pero un hombre sin visión. Un hombre que exige que Dios se comprometa, pero quien no está dispuesto a que el hacer de Dios transforme radicalmente su vida. Así, Gedeón es un ejemplo de cómo la fe sin visión y sin obediencia radical, sólo produce hechos anecdóticos, cambios temporales; pero no establece de manera permanente el Reino de Dios entre los hombres.

Hay una frase clave ubicar contextualmente la experiencia de Gedeón: “los israelitas pasaban por muchas miserias” (ver. 6). En la etapa de los Jueces, la historia de Israel se caracteriza por el ciclo desobediencia – fidelidad – desobediencia. A la muerte de Josué, siguen una serie de alianzas entre Israel y los cananeos. Estas alianzas se traducen en desobediencia y provocan el cansancio del Señor, quien castiga a su pueblo… hasta que este se vuelve a él en busca de ayuda. Tal la situación cuando Gedeón aparece en escena. “Los israelitas pasaban por muchas miserias, y finalmente le pidieron ayuda al Señor.” Dios responde enviando a un profeta anónimo, con un mensaje de reclamo: “ustedes no me hicieron caso”. Pero tal mensaje ni es suficiente, ni agota el quehacer del Señor.

El mismo Señor se aparece a Gedeón. Estamos ante una teofanía. Gedeón está frente al Señor, escucha su saludo, y responde con un cuestionamiento irónico: “Perdón… pero si el Señor está con nosotros, ¿por qué nos pasa todo esto? ¿Donde están todos los milagros de que nos hablan nuestros antepasados, cuando dicen que el Señor nos sacó de Egipto? El Señor nos ha abandonado, y nos ha entregado al poder de los madianitas.”

(más…)

Una Nueva Forma de Juzgar

1 julio, 2012

Efesios 4.17-24

Cristo es subversivo. Los creyentes somos subversivos. Con él, revolvemos, perturbamos el orden que es ajeno al Reino de Dios. Cuando Cristo, la Palabra de Dios, llega a la vida de las personas, estas entran en un caos que siempre resulta necesario, puesto que Cristo viene a traer un orden distinto, un nuevo orden, el orden de Dios. “Dios [dice Pablo], es Dios de paz, y no de confusión”. Ello explica el llamado inicial de nuestro pasaje: “no vivan más como los paganos”.

El “vivir como los paganos”, es decir como los que no conocen a Cristo, se caracteriza por el aferrarse, conciente e inconcientemente, a patrones de pensamiento y conducta que no son propios de los seres humanos. Son formas de pensar y de actuar desordenadas que lo único que producen es mayor desorden en la vida. Con este viene el sufrimiento accesorio, propio y de otros, generalmente de los que más amamos. A fuerza de abundar en tal manera desordenada de vivir, las circunstancias nos resultan cada vez más naturales y por lo tanto, aceptables.

(más…)