Colosenses 3.23
Antes de que entremos en la consideración particular del qué son y para qué sirven cada uno de los dones espirituales, conviene que recuperemos esta reflexión. La misma nos ayuda a comprender la intensidad debida en el ejercicio de los dones y la importancia del servicio a Dios que se expresa, siempre, a partir de nuestro servicio a los demás.
En la declaración paulina que sirve como sustento de nuestra reflexión, la palabra pas, “significa radicalmente todo”. Es decir, da a las palabras del Apóstol una carga totalitaria, por lo que no hay nada del pensar, hablar y quehacer del creyente que quede fuera de la admonición: [todo] háganlo de corazón, como para el Señor y no para los hombres.
La expresión háganlo de corazón puede ser traducida como: poniendo la vida en lo que hacen; y el llamado como para el Señor, añade la que podemos considerar como la dimensión del Reino; pues, de acuerdo con nuestro Señor Jesús, lo que hacemos con nuestros semejantes lo hacemos, en realidad, para él. Mt 25
Así, pues, Pongan la vida en todo lo que hacen porque, en realidad, todo lo hacen para el Señor; sería una traducción que hiciera más lógica la conclusión del vs 25: Porque ustedes sirven a Cristo, que es su verdadero Señor.
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