Archive for the ‘Testimonio’ category

Dominio Propio, Capacidad para Hacer el Bien

26 noviembre, 2011

Pedro 1.3-11

Dominio propio es el cuarto elemento que añaden a su servicio los cristianos. Conviene recordar aquí que quienes no crecen como cristianos, son igual que ciegos que olvidan las misericordias recibidas de Dios. Tomar en cuenta esto es especialmente importante al considerar el tema del dominio propio, puesto que la presencia o ausencia del mismo pone en evidencia el grado de compromiso del creyente.

Quizá convenga decir aquí que el dominio propio tiene mala fama y mala suerte. Mala fama porque a nadie le agrada que se le exija o recuerde que debe tener dominio propio. Especialmente, porque casi siempre se asocia la falta de este con las debilidades de carácter, las adicciones y/o las decisiones o promesas incumplidas. Y, ¿a quién le gusta que le recuerden o reclamen que no puede controlar sus pasiones, instintos o actitudes?

Tiene mala suerte porque es algo de lo que muchos se habla, y poco se entiende. Y es que, hablar de dominio propio conlleva un problema intrínseco. Platón (427-347 aC), se preguntaba:

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Virtud: Excelencia, Valor-Bravura

12 noviembre, 2011

2 Pedro 1.3-11

Construir sin cimientos lleva a la ruina. Pero, construir solo los cimientos no hace la casa, y la inversión inicial termina convirtiéndose en pérdida total. En asuntos de la fe sucede algo similar. Quien construye su fe en meras experiencias, sentimientos o emociones, corre el riesgo de terminar confundido, defraudado y en fracaso. Quien solo llega al nivel inicial del caminar cristiano, la fe, pronto encontrará que la misma no es suficiente, ni tiene sentido a menos que se siga adelante en el conocimiento y servicio de Cristo.

Para Pedro no es suficiente con tener fe. A esta hay que agregarle otros valores. El primero de ellos es la virtud. Es este un término interesante. Su primer significado es “[el] estado de una cosa que constituye su excelencia propia y la capacidad para realizar bien su función”. Los Padres de la Iglesia, sucesores del liderazgo apostólico, consideraron como virtudes cardinales las siguientes cuatro: prudencia (sabiduría), fortaleza, templanza y justicia. Dado que según el diccionario virtud es también la potestad de obrar, entendemos que los creyentes hemos sido capacitados para actuar con excelencia en el cultivo de tales virtudes.

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Poniendo toda Diligencia

6 noviembre, 2011

2 Pedro 1.3-11

Poniendo toda diligencia por esto mismo, añadid a vuestra fe virtud; a la virtud, conocimiento; al conocimiento, dominio propio; al dominio propio, paciencia; a la paciencia, piedad; a la piedad, afecto fraternal; y al afecto fraternal, amor.

San Pedro

La vida del creyente es, dice el escritor bíblico, como la luz de la aurora que va en aumento hasta que el día es perfecto. Proverbios 4.18 San Pablo, por su lado, nos invita a olvidar lo que queda atrás y proseguir al blanco de nuestra soberana vocación, Cristo. Filipenses 3.13 Por ello resulta tan importante el dicho de nuestro Señor Jesús, en el sentido de que los creyentes sin fruto se secan, son cortados y echados al fuego, donde arden. Juan 15.6

Tales aseveraciones hacen claro el hecho de que los cristianos somos llamados a crecer, progresar y alcanzar, día a día, niveles más altos de conocimiento, amor y servicio. Es en este contexto que iniciamos el estudio de la exhortación de San Pedro para que, poniendo toda diligencia, nos esforcemos por añadir virtud sobre virtud a nuestra vida toda.

Nuestro punto de partida es el hecho incontrovertible de que los creyentes somos llamados a vivir una vida nueva. Nueva en su calidad, en su propósito y en su sentido. Quienes hemos renacido en Cristo somos, dice la Escritura, nueva creación. 2 Corintios 5.17 Siendo nosotros mismos diferentes a lo que éramos antes de Cristo, no resulta válido el que nuestra vida nueva sea una mera extensión de nuestra pasada manera de vivir.

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