Archive for the ‘Restaurando a la Familia’ category

Ten cuidado de ti mismo

31 marzo, 2019

1 Timoteo 4.16

IMG-20190309-WA0005Cuando se ocupa uno del tema de la crisis que la familia como institución y las familias en lo particular enfrentan, surge una pregunta casi en automático: ¿hay esperanza para la familia? El peso de tal pregunta lo revela el hecho de que después de los libros de auto ayuda dirigidos al rescate de las personas como individuos, los más vendidos en el segmento son los que tienen como tema el rescate de la familia. El de la familia es un tema que engancha, que vende. Pero, cuando se habla del rescate de la misma, ¿nos estaremos acercando al tema de manera estratégica? Es decir, haciendo lo que conviene, adecuada y oportunamente.

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Sí, sí, no, no

14 agosto, 2016

Mateo 5.33-37

Es un hecho que en la mayoría de los problemas familiares causa y efecto de los mismos es decir sí, cuando debía decirse no y no cuando debía decirse sí. El poder de las palabras resulta del hecho de que las mismas sólo expresan, revelan, lo que está en el corazón de las personas. Es decir, las palabras son la expresión de la manera en que la persona procesa sus conocimientos, sus sentimientos y emociones y, en consecuencia, toma las decisiones que determinan su vida y la de los suyos. Esto que parece un aporte de la psicología moderna ya había sido anticipado por nuestro Señor cuando señaló que, en el caso de las personas, de lo que abunda en su corazón habla su boca. Lucas 6.45 DHH

Lo anterior adquiere un mayor interés si consideramos que los conocimientos, los sentimientos y las sensaciones constituyen lo que conocemos como los valores o principios morales de las personas. Es decir, lo que estas consideran como lo bueno y lo malo y la manera en que tal consideración decide el cómo y el qué de sus relaciones humanas. En el caso de quienes nos asumimos creyentes se pretende que la valoración de lo bueno y lo malo está determinado por lo que honra a Dios y lo que no lo hace. Así, pretendemos llevar a nuestra cotidianidad, a nuestro aquí y nuestro ahora, lo que Dios ha establecido como bueno. En el caso de las relaciones humanas son dos los principios que hacen un solo mandamiento: Ama al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma, con todas tus fuerzas y con toda tu mente; y, ama a tu prójimo como a ti mismo. Lucas 10.27

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