Hebreos 11:27
Los últimos días se han caracterizado por ser difíciles, tanto en lo personal como para nuestras familias y amistades. Enfermedades, conflictos familiares, pérdidas económicas y materiales, han estado presentes. Además, enfrentamos a nivel social la incertidumbre, el temor y la desesperanza provocadas por la violencia e inseguridad, las presiones económicas y por el cinismo de los poderosos. Alguien me decía cómo, en tales circunstancias, le resultaba difícil mantener la fe y compartir las buenas nuevas con quienes son testigos de su propia confusión y debilidad.
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No conviene olvidar que cuando Pablo anima a los filipenses a que no se inquieten por nada, él está en la cárcel y ellos están llevando su vida de manera normal. Algo debe haber en esas personas que, aun cuando están enfrentando situaciones tan adversas, pueden ocuparse de consolar y animar a quienes están en mejores condiciones que ellas.
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