Archive for the ‘Agentes de Cambio’ category

Como Piedras Vivas

4 marzo, 2012

1 Pedro 2:1-12

Cuando la Biblia se refiere a la Iglesia como la comunidad de creyentes, siempre lo hace utilizando figuras en proceso de crecimiento: labranza, cuerpo, edificio. De ello podemos deducir que la vida cristiana es, siempre, una vida de oportunidades. Que nada es definitivo, que gracias a la obra redentora de Cristo y a la comunión con Dios mediante el Espíritu Santo, el creyente siempre puede “ir a más” en todas las áreas de su vida.

Jesucristo, la Principal Piedra del Ángulo

La comparación de la Iglesia con un edificio pasa por la consideración de un tema fundamental en el mensaje bíblico: Jesucristo es la piedra angular del edificio que es la Iglesia. Es decir, Jesucristo no sólo es el sustento de la Iglesia, sino es quien le da forma, sentido y consistencia. La Iglesia no puede ser otra sino aquella que Jesucristo ha establecido y a la que está edificando actualmente. Así que Jesucristo es esta clase de piedra, la primera y la que sirve de referencia única para la construcción toda del edificio.

(más…)

Si Cristo, si el Amor, si Todos

25 febrero, 2012

Filipenses 2.1-11

Así que, si Cristo les ha dado el poder de animar,

si el amor los impulsa a consolar a otros,

si todos participan del mismo Espíritu, si tienen un corazón compasivo…

Este es uno de los más hermosos pasajes del Nuevo Testamento. Algunos estudiosos consideran que formó parte de uno de los primeros cantos cristianos o quizá de algún poema que se leía entre la Iglesia Primitiva.

Pero su belleza va más allá del arte que le distingue; más bien tiene que ver con el hecho de que describe cómo fue que Cristo se auto despojó de todo aquello que le era propio, con tal de propiciar nuestra redención.

Algunos autores se refieren a los versículos 6 al 12, como la kenosis de Cristo. Es decir, la renuncia voluntaria y proactiva que Cristo hizo de su condición divina, para encarnarse y habitar entre los hombres como su igual.

(más…)

Vivos o Muertos, Somos del Señor

11 febrero, 2012

Romanos 14.7-9

Tarde o temprano llegamos al momento en que nos preguntamos qué es de nuestra vida. Cuál es su razón, cuál su importancia, cuál su destino. Se trata de momentos de insatisfacción existencial. No sabemos qué da origen a la misma, pero sabemos que ahí está. En no pocas ocasiones, tales momentos de insatisfaccción existencial generan temor pues nos preguntamos si el resto de nuestra vida será satisfactoria, si seremos felices; también son momentos de culpa, pues tenemos que enfrentar el hecho de que hay vacíos, errores y ausencias que, en buena medida son nuestra responsabilidad.

Me parece que hemos sido diseñados para que, de tanto en tanto, nos lleguemos a etapas de evaluación y valoración de nuestra vida. Así, conciente e inconcientemente, cíclicamente la vida nos califica, y da lugar a innumerables preguntas sobre cada una de las áreas de nuestra existencia.

También me parece que un elemento determinante del tipo de respuestas que encontramos, y nos damos a nosotros mismos, tiene que ver con la medida en que, reconocemos, hemos hecho la vida en función de nosotros mismos. Sí, la medida en que las decisiones tomadas, las relaciones desarrolladas y las acciones realizadas han tenido que ver con nuestros intereses inmediatos, con el yo, antes que con el nosotros. Y, por consiguiente, lo que hemos hecho en función de la inmediato, de la satisfacción inmediata y no considerando el contexto y el mediano y largo alcance de nuestro quehacer.

(más…)