Archive for the ‘Agentes de Cambio’ category

Dios, Señor y Dueño

14 enero, 2018

Salmo 24 TLAD

La cuestión de la mayordomía cristiana sólo puede comprenderse a la luz del concepto del señorío de Dios. Sólo aquellos que reconocen que Dios es Señor, su Señor, pueden vivir como mayordomos, es decir, como administradores de los bienes que han recibido como encargo y con un propósito particular. Como consecuencia, el mayordomo se asume beneficiario de los dones –bienes tangibles e intangibles- puestos a su cuidado, al mismo tiempo que reconoce el propósito inherente a tal beneficio: capacitarlo para cumplir de mejor manera con la tarea recibida.

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Ahora son pueblo de Dios

7 enero, 2018

1 Pedro 2.5; 9-12

La condición de cristiano, de discípulo de Cristo, está determinada por quien se es y no por lo que se hace. La identidad tiene la facultad de determinar la calidad de los hechos, pero lo que se hace nunca podrá determinar la identidad del actuante. Desafortunadamente, la ausencia de una formación bíblica sólida nos lleva, en no pocos casos, a ocuparnos de lo que hacemos antes que desarrollar lo que somos. El problema no es uno de falta de propósito ni de falta de sinceridad, simplemente se trata del ignorar que la base de nuestra relación con Dios es quienes somos y no lo que hacemos.

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Dios, nuestra tienda de campaña

31 diciembre, 2017

Salmos 90

Presentación Hablemos del SufrimientoCuando nos acercamos al Salmo 90, nos encontramos con una sentida declaratoria de fe. Sí, Moisés habla tanto de lo que conoce de Dios como de la confianza que tiene en él. La primera declaración de Moisés es hermosa y plena. Resume en tan pocas palabras la admiración de quien, al recordar el todo de su vida, no puede hacer menos sino reconocer la constante presencia de Dios en ella.

Llama la atención de que sea Moisés, precisamente, quien use la expresión “de generación a generación”. Digo esto porque, generación, es la sucesión de descendientes en línea recta. En tal sentido, Moisés resulta una excepción. En efecto, su historia nos dice que sus padres renunciaron a él con tal de preservar su vida. Es decir, en Moisés se rompió la sucesión de descendientes en línea recta, pues habiendo nacido de una pareja hebrea se le reconoció como hijo de la hija de Faraón. Interesante resulta que quien no pudo formar parte de una sucesión familiar, pudiera reconocer que Dios es refugio de generación en generación.

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