Archivo para diciembre 2016

Restaura en mi la alegría de tu salvación

18 diciembre, 2016

Salmos 51 NTV

El Salmo 51 hace evidente que David era un hombre en conflicto. Vivía una realidad que era ajena a su ser. Lo que hacía no estaba en correspondencia con lo que David sabía que era. Él era un hombre temeroso de Dios que había pecado. Era un hombre sensible y deseoso de agradar al Señor; al mismo tiempo, el mismo que actuaba egoístamente, lastimaba a otros y terminaba ofendiendo a aquel a quien deseaba agradar.

El conflicto de David era provocado por el hecho de que lo que hacía, por más que abundara en ello, no lo hacía otra persona. La abundancia de su pecado, lo frecuente de sus faltas, no lograban transformarlo en una persona diferente. No lograban quitar su temor de Dios, ni acallaban el llamado de su corazón para buscar el rostro del Señor. Muchos de nosotros podemos comprender el conflicto de David. Amamos a Dios, sin lugar a dudas, pero igual lo ofendemos. Nuestras muchas faltas no logran destruir nuestro amor por lo bueno y nuestro deseo de vivir dignamente.

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Enseñas a los humildes

4 diciembre, 2016

Salmo 25.8-10 TLAD

Conocer lo que la Biblia dice acerca de Dios y de nosotros le quita el atractivo al pecado. El como si nada, no es privilegio de los que conocen del amor de Dios, del sacrificio de Cristo y de la obra redentora del Espíritu Santo. Y, no, no se trata mera ni principalmente de que quien peca a sabiendas sea sobrecogido por el temor del castigo eterno. Más bien, lo que quita el atractivo y el goce del pecado es la convicción interna de que este no es propio de quienes conocen a Dios. Resulta como una piedra en el zapato, incomoda y provoca, siempre, la necesidad sentida de liberarse del mismo. O, guardada toda proporción, es el equivalente a la sensación de incomodidad experimentada al regresar a casa y sentir que nuestras manos están sucias, aunque parezcan estar limpias.

En nuestro Salmo, David parece estar viviendo una mezcla de sensaciones muy parecidas a las que nosotros mismos experimentamos de tanto en tanto. Por un lado, se asume víctima de sus enemigos, reafirma su confianza en el amor de Dios al mismo tiempo que asume su no derecho al mismo. Sus pecados lo atormentan, paradójicamente, pues al mismo tiempo está seguro de que su honradez y su inocencia lo harán salir victorioso. Vs. 21 Y, sobre todo, clama pidiendo ser instruido, guiado, en el camino de lo bueno y lo justo.

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