1 Corintios 6.12ss
Que la sexualidad es un asunto que interesa a todos lo demuestra el hecho de que en algunas comunidades mexicanas los niños inician su vida sexual a los diez años. La edad promedio en que los adolescentes mexicanos inician su actividad sexual es entre los trece y los quince años. Que la sexualidad representa un reto y problema para todos lo muestra, entre muchos otros elementos, el que, en la mayoría de los casos, la primera relación se da de manera casual, no precisamente se habla de que fue con protección o información adecuada, sino de un momento donde quizá hubo un incentivo por parte de los compañeros o por uso de alguna sustancia que lleva a tener un grado de excitación, asegura Aracely Jiménez, investigadora de la UNAM. Señala, también, que casi el 25% de las adolescentes se embarazan entre los diez y los catorce años, siendo la mortalidad materna la cuarta causa de muerte en menores de quince años.
El ser humano adora. Es decir, rinde culto a quien o a lo que considera superior a sí mismo. Lo mismo adoran los creyentes que quienes se asumen ateos. La diferencia de su adoración está determinada por quién o por qué es el sujeto/objeto de su adoración. Al través de los tiempos se han propuesto diversas razones por las que el ser humano se inclina a adorar. Vulnerabilidad, dependencia, consciencia de lo eterno. Desde la perspectiva de la fe judeo-cristiana asumimos que al ser creados a imagen y semejanza y animados por el Espíritu de Dios, los seres humanos necesitamos mantenernos en comunión con nuestro Creador y, al poseer su imagen y semejanza, tenemos consciencia de la trascendencia de nuestra vida. Esto es lo que el Predicador define con manera tan sencilla al asegurar que Dios sembró la eternidad en el corazón humano. Eclesiastés 3.11 NTV
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