1 Reyes 19.1-18
La vida tiene sus noches y las noches de la vida siempre resultan complejas y plantean la necesidad de superarlas. Quien se siente atrapado en alguna de las noches de la vida anhela ansiosamente la llegada del amanecer. Asume que la oscuridad de su noche no es espacio en el que conviene permanecer y permanece inquieto hasta que la luz se hace presente y la noche da paso a un nuevo día.
La Biblia mide la vida en días. Estos son las etapas que hacen la vida. Uno a uno, paso a paso, los días van haciendo el todo de la vida. Aún, Dios mismo vive y actúa día a día. Las referencias bíblicas al respecto son muchas y muy interesantes. No sólo se indica que creó al mundo en seis días, sino que el profeta Daniel llama a Dios, el Anciano de días. Daniel 7.22 El término usado por Daniel resulta de por sí interesante. De acuerdo con Strong, se trata de un espacio de tiempo que adquiere su sentido por un elemento común. En este caso, el elemento que da sentido a la expresión de Daniel es la obra que Dios mismo realiza.
Víctor Frankl, destacado psicoterapeuta, sobreviviente a los campos de concentración nazis, asegura que la libertad de elegir es la última, la más perfecta, de las libertades humanas. Al hacer tal aseveración, Frankl sólo evidencia su profundo conocimiento de la Biblia pues esta da testimonio de que la libertad que Dios nos ha dado, desde el momento mismo de la Creación del hombre y de nuestro propio nacimiento se hace evidente, precisamente, en la capacidad que tenemos para elegir ya para bien, ya para mal.
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