Juan 17.21
La vida cristiana consiste en el vivir el aquí y ahora a la luz de la realidad del Reino de Dios. Es decir, el creyente es llamado a vivir su cotidianidad en el orden divino. Este sustenta y define el cómo del ser de la persona, el cómo de su actuar y, sobre todo el cómo de sus relaciones. Hemos dicho ya que la realidad del Reino se expresa básicamente en la santidad del creyente. Entendemos esta como la pureza moral y ética, así como en el asumirnos apartados para Dios procurando vivir de manera diferente a la que nos caracterizó antes de Cristo y de quienes no son de Cristo.
Tuve el alegre privilegio de conocer a Irene cuando los dos éramos muy jóvenes. Siempre me impresionó su carácter, fuerte y decidida, además de sensible y cariñosa con sus hermanos en la fe. Fui compañero y testigo de su caminar, la vi disfrutar de sus logros y de sus alegrías, siempre animosa y siempre echada pa´delante.
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